Catecismo de la Iglesia Católica

LECCION #19

SACRAMENTALES y DEVOCIONES
(Versión Resumida)

*          ¿Por qué se llenan tanto las Iglesias en días como el Miércoles de Ceniza, la Fiesta de la Presentación en el Templo, el Domingo de Ramos, el Miércoles Santo, la Vigilia de Resurrección?

Porque en esas fiestas se recibe un Sacramental o un objeto que forma parte de una devoción católica.  Y en otras observamos que hay una devoción –mera devoción, no Sacramento- muy arraigada en la gente.

*          ¿Qué es más importante:  lo que se recibe esos días (ceniza, palmas, velas benditas, agua bendita) o lo que sucede en la Santa Misa esos mismos días o en Domingo o en un día de semana cualquiera?

La Santa Misa tiene un valor infinito.  Los Sacramentales son signos sagrados, pero que distan infinitamente de lo que sucede en una Misa.

Así que parece una inversión de valores el que se dé más importancia a Sacramentales y devociones (que tienen su función y su lugar en la vida del católico) que a lo que más valor tiene:  la Santa Misa, Jesucristo vivo y presente en el Santísimo Sacramento del Altar o al recibir la Comunión, o el ir al Sacramento de la Confesión, etc.

*          ¿Cuál es la actitud correcta del católico ante los Sacramentales y las devociones?

No puede darse más importancia de la que tienen las devociones y los Sacramentales, mucho menos, hacer uso casi exclusivo de esos auxilios, dejando de lado lo verdaderamente importante:  Sacramentos y Liturgia.

No quiere decir que no se usen los Sacramentales, ni se acojan ciertas devociones.  Ciertamente estas prácticas tienen funciones de auxilio para llevar una vida más cercana a Dios, pero nunca pueden ponerse por encima de aquellas cosas que sí son indispensables en la vida del católico.

*          ¿Qué son los Sacramentales?

Los sacramentales son signos sagrados instituidos por la Iglesia, por medio de los cuales se santifican algunas circunstancias de la vida. Comprenden siempre una oración acompañada de la señal de la cruz o de otros signos. (CIC-C #351)

Entre los sacramentales, ocupan un lugar importante las bendiciones, que son una alabanza a Dios y una oración para obtener sus dones, la consagración de personas y la dedicación de cosas al culto de Dios. (CIC-C #351)

Sacramentales son:  las Palmas Benditas, la Ceniza en el inicio de la Cuaresma, el agua bendita, la sal bendita, el Escapulario.

*          ¿Qué diferencias hay entre los Sacramentos y los Sacramentales?

a.         Los Sacramentos son de institución divina, los sacramentales son de institución eclesiástica.

Los Sacramentos fueron instituidos por Cristo para otorgarnos la Gracia.

Los Sacramentales han sido instituidos por la Iglesia y nos preparan para recibir la Gracia de los Sacramentos y para aprovecharla de manera fructífera.

b.        Los sacramentos actúan “ex opere operato” (por sí mismos), los    sacramentales “ex opere operantis ecclesiae” (por la acción de la   Iglesia).
Los sacramentos confieren la gracia ex opere operato (por la misma acción del      sacramento):  un Sacramento no puede dejar de comunicar         la gracia prometida            por Cristo siempre que se administre    válidamente.  El sacramento confiere  gracia mientras la persona que    lo recibe no ponga un obstáculo en el camino. La gracia del sacramento no depende de los méritos, ni de la santidad del      ministro

Los sacramentales comunican la gracia ex opere operantis ecclesiae. ("por l         a acción de la Iglesia que obra").  Los sacramentales comunican  la gracia   dependiendo de los méritos de la persona que reza y de los méritos y oraciones  de La Iglesia. 

c.         Los sacramentos tienen como fin producir la gracia que significan, los    sacramentales sólo disponen para recibir la gracia.

e.         Los sacramentos son necesarios para la salvación; los sacramentales, no.           

Por eso es de suma importancia tener la actitud adecuada, bien intencionada y acorde con lo que la Iglesia pretende que sean los beneficios de un determinado Sacramental y su correcto uso y aplicación.

*       ¿Es obligatorio el uso de los Sacramentales?

En realidad, estrictamente hablando,  no. 

Los Sacramentos son necesarios para la salvación.  Los Sacramentales no lo son.

Sin embargo, las oraciones, los objetos piadosos, los signos sagrados, las ceremonias de la Iglesia Católica son medios de salvación y ayudas muy convenientes para la santificación.

*          ¿Qué relación hay entre la Liturgia y las devociones?

Igual que los Sacramentales, las devociones pueden ayudarnos a mejor aprovechar las gracias sacramentales. 

Lo importante destacar aquí es que las devociones y los Sacramentales no sustituyen ni la Liturgia, ni los Sacramentos.

El Catecismo no dice que hay que ponerlos en su justo lugar:  son auxilios para llevar una mejor vida cristiana, pero no pueden sustituir o cobrar más importancia que los Sacramentos y la Liturgia de la Iglesia.

*          ¿Se podría caer en la superstición con el uso de algún Sacramental o de alguna devoción?

Superstición es la creencia en que un determinado fenómeno u objeto tiene algún poder mágico especial.

Hay personas que atribuyen a los Sacramentales o a algunos objetos religiosos poderes cuasi mágicos.
Sin embargo, atribuir a algún Sacramental o a algún objeto religiosos poderes excepcionales es superstición, pues es asignarle un valor erróneo a algunos objetos y prácticas, cuyo uso es legítimo.

Para evitar actitudes erróneas con relación a sacramentales, lo que hay que tener muy en cuenta es que la eficacia de un objeto sagrado no está en el objeto mismo, sino en lo que éste significa y en la actitud piadosa correcta de quien lo usa.

*          ¿En qué consiste el poder del Rosario?

El Rosario es la oración del Evangelio.  Podemos decir que el Rosario tiene, como nosotros, cuerpo y alma. 

El Rosario repasa los momentos más importantes del Evangelio.  Así que, al meditar los Misterios del Rosario, repitiendo Padre Nuestros y Ave Marías, poco a poco vamos siendo transformados en lo que el Rosario es:  Jesucristo mismo.

Invocando al Padre Eterno en el Padre Nuestro, acompañados de su Madre en las Ave Marías y dando gloria a la Santísima Trinidad, con los Gloria, vamos imitando a Cristo en sus Misterios.

Allí radica el más importante poder del Rosario:  nos vamos asemejando cada vez más a Aquél y a aquélla, cuya vida y misterios meditamos. 

*          ¿Qué es el Vía Crucis?

El Vía Crucis o Camino a la Cruz es una de las más antiguas devociones practicadas por los Católicos en todo el mundo.  Consiste en acompañar a Jesús en su Pasión y Muerte, en sus horas finales, repasando 14 momentos (las 14 Estaciones de Vía Crucis) desde que fue condenado a muerte hasta su sepultura. 

Más recientemente a veces se suele agregar una nueva 15ª Estación:  la Resurrección del Señor, en consideración a que si Cristo no resucitó, vana sería nuestra Fe (1 Cor 15, 14).

*          ¿Qué significado tienen las Cenizas al inicio de la Cuaresma?

La Ceniza no es un rito mágico, ni de protección especial -como muchos podrían considerarlo.  La ceniza simboliza a la vez el pecado y la fragilidad del hombre. 

El Ritual de la Imposición de la Ceniza nos lleva, entonces, a recordar nuestra nada.  Las palabras de una de las fórmulas de imposición de la ceniza nos recuerdan lo que somos:  “Polvo eres y al polvo volverás”.  Es decir, nada somos ante Dios

El fruto más importante del Sacramental de la Ceniza al comienzo de la Cuaresma es la conversión.  Precisamente las palabras que más frecuentemente se usan para el momento de la Imposición de la Ceniza son las siguientes:  “Conviértete y cree en el Evangelio”.

*          ¿Y las Palmas benditas?

Las palmas benditas recuerdan las palmas y ramos de olivo que los habitantes de Jerusalén batían y colocaban al paso de Jesús, cuando lo aclamaban como Rey y como el venido en nombre de Dios.  Y si bien las palmas benditas son “sacramentales”; es decir, objetos benditos que la Iglesia pone a nuestro disposición y que pueden causar efectos espirituales, no son cosa mágica.  Más bien, las palmas benditas simbolizan que con ellas proclamamos a Jesús como Rey de Cielos y Tierra, pero -sobre todo- que lo proclamemos como Rey de nuestro corazón.

*          ¿Y el Escapulario del Carmen?

El Escapulario es un símbolo de la protección de la Madre de Dios a sus devotos y un signo de su consagración a María.

En la ceremonia de imposición del Escapulario, se le dice al que lo va a llevar:  “Recibe este Escapulario, signo de una relación especial con María, la Madre de Jesús, a quien te comprometes a imitar.  Que este Escapulario te recuerde tu dignidad de cristiano, tu dedicación al servicio de los demás y a la imitación de María”.

Como otros sacramentales, el Escapulario no es un signo protector mágico, ni una garantía automática de salvación, que dispense al que lo lleve de vivir las exigencias de la vida cristiana.

*          ¿Los católicos adoramos imágenes?

Con respecto a imágenes de Jesús, la Virgen y los Santos, es bueno aclarar que los Católicos no adoramos imágenes.  Las tenemos en nuestros templos, capillas y en nuestros hogares, con respeto y veneración, de la misma manera que en las casas también se conservan y se exponen retratos de personas queridas.

No honramos los materiales de que están hechas las imágenes y estatuas, sino que honramos al santo representado.

Adicionalmente, la Biblia no prohibe las imágenes ni las estatuas, sino los ídolos.  En la cita del  Exodo:  “No te hagas estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra y en las aguas debajo de la tierra. No te postres ante esos dioses” (Ex. 20, 4-5)se habla de ídolos y no de imágenes. 

No es lo mismo imagen que ídolo. La imagen es un retrato o fotografía de algo o alguien, mientras que un ídolo es un dios de pintura, oro o plata o cualquier otro material.

 

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