LECCION # 21

REGALOS DEL ESPIRITU SANTO I

 

1. El Espíritu Santo nos da muchos regalos.  ¿Qué es un “regalo?  ¿Qué significa la palabra “regalo?

Regalo”, según el Diccionario, es “cosa que se da gratuitamente en obsequio”.  El Espíritu Santo actúa así en nosotros:  obsequiándonos cosas gratuitas.  Y cosas gratuitas, de gratis, son cosas que ni hemos pagados y merecemos.

2. ¿Y esos “Regalos” que da el Espíritu Santo son para cada uno en particular solamente?

No.  Esos “Regalos” los va derramando el Espíritu Santo sobre la Iglesia a lo largo de la historia y sobre cada uno de nosotros en particular durante nuestra vida aquí en la tierra

3.   ¿Y cuáles son esos “Regalos”? 

Son muchísimos, muchísimos, muchísimos.  Unos los conocemos, otros no los conocemos, y otros, ni siquiera podemos llegar a imaginarlos, y necesitaremos toda la eternidad de nuestra otra vida, futura e inmortal, para poder agradecerlos a Dios nuestro Señor.  

Esos “Regalos” han sido clasificados por Teólogos y Exégetas en varios renglones: 

  • .        la Gracia Santificante y
  • .       las gracias sacramentales, gracias actuales y gracias de estado,
  • .       las Virtudes Teologales y las Virtudes Morales,
  • .       los llamados Siete Dones del Espíritu Santo,
  • .       los Frutos del Espíritu Santo,
  • .       las Bienaventuranzas,
  • .       los Carismas

4.  ¿Cómo se relacionan estos Regalos del Espíritu Santo entre si?

Así como cada uno de nosotros los seres humanos poseemos un organismo creado por Dios para el funcionamiento de nuestra vida física, los “Regalos” del Espíritu Santo constituyen todo un organismo para el funcionamiento de nuestra vida espiritual. 

Aunque separemos cada uno de estos Regalos para poder detallarlos, en la práctica, no están separados, sino que constituyen un sistema en que se entrelazan, se interpenetran, se sostienen mutuamente, tal como los órganos del cuerpo humano, que funcionan interdependientes unos de otros.

La Gracia Santificante es el fundamento básico de esa vida sobrenatural.  Los Dones y la Virtudes son ayudas que nos capacitan para percibir las gracias, los impulsos y las inspiraciones del Espíritu Santo y para poder responder dócilmente a ellos.

La clasificación y el funcionamiento de este organismo espiritual de los “Regalos” del Espíritu Santo que hemos enunciado brevísimamente, es complicado y hasta ha sido motivo de diferencias entre los estudiosos. 

Sin embargo, lo importante es conocer el para qué nos son dados estos “Regalos” y aprovecharlos bien.

5.   ¿Para qué son todos esos Regalos del Espíritu Santo?

Siendo el Espíritu Santo Quien obra la santificación en la Iglesia y en cada uno de nosotros (cfr.A.A.3), estos “Regalos” nos son dados para nuestra santificación, para ayudarnos en nuestro camino al Cielo, la meta hacia la cual vamos guiados y ayudados por el Espíritu Santo (cfr. Fil.3,12-14).

Al ser perceptivos y dóciles a estos “Regalos” del Espíritu Santo, podremos ir creciendo en santidad, podremos ir creciendo en los Frutos del Espíritu, que son otros de estos tantos “Regalos”.

Gracias, Virtudes, Dones, Carismas, Frutos, etc. son “Regalos” del Espíritu Santo que, si aprovechamos bien, nos van santificando y nos acercan cada vez más a nuestra patria definitiva que es el Cielo.

6. ¿Cómo podemos aprehender o asir los Regalos que el Espíritu Santo nos da continuamente?

La oración es medio necesarísimo para aprovechar lo que el Espíritu Santo nos da, pues en la oración -especialmente en la oración de adoración y de recogimiento- el Espíritu Santo nos va haciendo perceptivos y dóciles a sus inspiraciones.

Vamos a ver cada uno de estos Regalos de Espíritu Santo:

7.    ¿Qué es la GRACIA SANTIFICANTE?

La palabra “Gracia” recuerda nuevamente lo de la gratuidad.  Eso significa gracias:  que recibimos algo de gratis, sin merecerlo.

La Gracia Santificante es la vida de Dios en nosotros de que nos habla el Evangelio al decirnos que Dios mora en nosotros. (ver  Jn. 14, 23).

La Gracia Santificante es una cualidad sobrenatural, que Dios nos regala, sin la cual no podemos ser santificados.   Por lo tanto, es algo indispensable para nuestra salvación.  Por medio de la Gracia Santificante, somos justificados (hechos “justos”, hechos santos).

8.   ¿Cuándo recibimos la Gracia Santificante por primera vez?

En el Bautismo.

9.     ¿Cómo se pierde y cómo se recupera?

La Gracia Santificante se pierde por el pecado mortal.  Se recupera con el arrepentimiento y la Confesión Sacramental.

10. ¿Cómo se aumenta la Gracia Santificante?

  • . con los Sacramentos (especialmente la Comunión)
  • . mediante la oración
  • . con las buenas obras realizadas por nosotros.

Pero con una condición: que esas buenas obras las hagamos con pureza de corazón, sin dobleces ni intenciones pecaminosas.  (Por ejemplo:  hacer apostolado por deseo de poder y figuración; hacer una “caridad” para obtener un favor posterior, etc.).

11.  ¿Qué son las GRACIAS ACTUALES?

“Actual” se refiere a “acto”.  Es la gracia que nos es dada para cada acto de nuestra vida.  Son gracias que el Espíritu Santo va derramando en todo momento de nuestra vida. 

Es un don sobrenatural que Dios nos regala y que actúa sobre nuestro entendimiento y nuestra voluntad para hacer lo que es bueno a lo largo de nuestra vida.

Es una moción interior del Espíritu Santo que nos hace desear hacer el bien y a la vez es un impulso que nos lleva a realizarlo. 

Aprovechando las gracias actuales, se aumenta la Gracia Santificante.

12.  ¿Qué son las GRACIAS SACRAMENTALES?

Como su nombre lo indica, son las gracias que recibimos en cada Sacramento.  Si bien el Bautismo y la Confesión nos dan la Gracias Santificante, cada Sacramento tiene gracias específicas.  Por ejemplo, la Confirmación nos capacita para ser testigos de Cristo.  (Ver Sacramentos en Lección #10).

13. ¿Qué son las GRACIAS DE ESTADO?

Son las gracias que Dios nos regala para ejercer las funciones a las que nos ha llamado.  A los Obispos, para ejercer el Episcopado; a los Sacerdotes, para su sacerdocio; a los esposos y padres de familia para cumplir su compromiso matrimonial y la educación de los hijos; a los Jefes de países, para la búsqueda del bien común de los habitantes del país; a los apóstoles seglares, para ejercer el servicio al cual han sido llamados, etc.

14. ¿Qué son:
las VIRTUDES TEOLOGALES
las VIRTUDES CARDINALES y
las VIRTUDES MORALES?

Virtud es un hábito que perfecciona las potencias del alma (inteligencia y voluntad) para hacer lo que es bueno.

Las Teologales tienen a Dios como objeto:  Fe, Esperanza y Caridad.  Nos disponen a vivir en relación con Dios.   Se aumentan con el crecimiento de la Gracia Santificante.

Las Cardinales y Morales tienen como objeto las criaturas creadas por Dios.  Estas Virtudes crecen con el ejercicio de actos virtuosos y también con el aumento de la Gracia Santificante.

Las Cardinales son la  prudencia, justicia, fortaleza, templanza. 

Las Morales son las siete virtudes contrapuestas a los siete pecados capitales. Son: Humildad (soberbia), generosidad (avaricia), castidad (lujuria), paciencia (ira), templanza (gula), caridad fraterna (envidia), diligencia (pereza).  La humildad es la base de todas las demás virtudes.

15. ¿Qué son los SIETE DONES DEL ESPIRITU SANTO?

Son principios sobrenaturales que nos capacitan para recibir los auxilios del Espíritu Santo y para percibir sus inspiraciones e impulsos y para actuar de acuerdo a ellos.

Dicho en palabras similares:  los Dones del Espíritu Santo son capacidades que Dios nos concede para que estemos en la mejor disposición para acoger las inspiraciones y los impulsos que El mismo nos da.

Haciendo una comparación con las cosas materiales, Santo Tomás de Aquino usa la siguiente imagen:  la Gracia y los impulsos del Señor pueden representarse por el viento; los Dones del Espíritu Santo como las velas de una embarcación.  Nosotros la nave que avanza con el viento llegando a las velas. 

Los Dones del Espíritu Santo se pierden con el pecado mortal, se recuperan –junto con la Gracia Santificante- con el arrepentimiento y la Confesión Sacramental.   Asimismo, aumentan según se vaya creciendo en santidad.  El Sacramento de la Confirmación aumenta estos Siete Dones.

16. ¿Cuáles son los Siete Dones del Espíritu Santo?

Temor de Dios, Fortaleza, Piedad, Consejo, Ciencia, Entendimiento, Sabiduría.

17. ¿Cuál es el fundamento bíblico de los Dones del Espíritu Santo?

Son enunciados en Isaías 11,2, al referirse proféticamente al Mesías sobre el cual reposará el “Espíritu de Yavé”.

18. ¿Qué es el Don de Temor de Dios?

El Temor de Dios, don del Espíritu Santo, no es miedo a Dios, un miedo que perturba, sino más bien el sentimiento de respeto  y admiración que abruma ante la inmensa majestad de Dios.

Puede haber un Temor de Dios imperfecto que teme al castigo.  Y éste puede servir para ayudarnos a evitar el pecado.  Pero tiene que tornarse en el Temor filial, del hijo que no desea ofender a Dios, su Padre.

El Temor de Dios es indispensable para la práctica de las virtudes, porque, en su enfoque correcto, el Temor de Dios es el deseo de corresponder al Amor infinito que Dios nos da, siéndole fiel y no ofendiéndole.

19. ¿Qué es el Don de Fortaleza?

Robustece al alma para hacerla cada vez mas dispuesta y animada a hacer la Voluntad de Dios en todos los aspectos.  Es la fuerza para responder a las inspiraciones del Espíritu Santo.

El Don de Fortaleza nos da empeño, perseverancia, valentía, aguante, paciencia, firmeza ... en el seguimiento al Señor.

Este don es el que nos capacita para soportar los sufrimientos que haya que aceptar en nuestra vida por amar a Dios, sean burlas, críticas, persecuciones y –de ser necesario- el martirio.
El Don de Fortaleza, junto con la virtud del mismo nombre, nos ayudan de manera palpable a soportar el martirio de cada día:  la lucha por defender y vivir de acuerdo a lo que Dios nos pide, la perseverancia ante las tentaciones y las presiones para “no seguir a las mayorías en su error” (ver Ex. 23, 2), el soportar las incomprensiones, la crítica (¡qué fanático estás!), y hasta el aislamiento y la soledad (no encontrarse a gusto con los amigos de antes), etc.

20. ¿Qué es el Don de Piedad?

Distinto a lo que pueda parecer que significa el Don de Piedad, no es el don de oración.  Es el Don que nos capacita para sentirnos hijos de Dios y hermanos de todos.  Así que el término piedad en este don se refiere más bien a la piedad que podamos tener hacia nuestros hermanos; más bien se relaciona con la capacidad de ser misericordiosos.

El don de la piedad extingue en el corazón aquellos focos de tensión y de división como son la amargura, la cólera, la impaciencia, y lo alimenta con sentimientos de comprensión, de tolerancia, de perdón, y hasta de ternura.

El cristiano que se deja influir por este don, sabe ponerse en el lugar del hermano, no sólo para tratarlo como quisiera él ser tratado, sino para comprenderlo y tener compasión del hermano en sus dificultades.

21. ¿Qué es el Don de Consejo?

No significa, al menos de manera prioritaria, el dar consejo a los demás, aunque incluye esto también.

Es el Don que hace efectiva la promesa que Jesús hizo a los Apóstoles:  “El Espíritu Santo será Quien les enseñe todas las cosas y les vaya recordando todo lo que Yo les he dicho”(Jn. 14, 26).

Es el don que capacita nuestra alma para oír y entender la voz íntima y silenciosa del Espíritu Santo, la cual nos da a conocer la Voluntad de Dios y cómo seguirla. 

El Don de Consejo nos capacita para juzgar qué es más conveniente hacer o dejar de hacer ante circunstancias complejas, en las que hay que considerar muchos aspectos, a veces compatibles entre sí, a veces no.

El Don de Consejo nos capacita para la Obra de Misericordia:  dar buen consejo al que lo necesita, sobre todo para su vida espiritual.

22. ¿Qué es el Don de Ciencia?

Es el Don que nos da una luz especial para dar a las cosas y a las creaturas de este mundo, incluidos nosotros mismos, su justo valor:  el valor que tienen a los ojos de Dios. 

Es el don que nos ayuda a estar en el mundo sin ser del mundo (Jn. 15, 19).

Si nos dejamos iluminar por el Don de Ciencia descubrimos la infinita distancia que hay entre el Creador y la creatura, nuestra insuficiencia y  nuestra total dependencia de El.  Es el don que nos lleva a adorar a Dios.

23. ¿Qué es el Don de Entendimiento?

Es el don que nos lleva a profundizar en los misterios divinos.  La Virtud Teologal de la Fe nos lleva a aceptarlos, aunque a veces creamos sin ver (Jn. 20, 29b).   Pero el Don de Entendimiento nos hace penetrar el sentido íntimo de las verdades reveladas.

Este don nos hace comprender de tal forma la Sagrada Escritura que convierte la Palabra de Dios, no sólo en una luz para nuestros pasos, sino en un impulso de vida y de acción.

El Don de Entendimiento nos hace reconocer la Iglesia que dejó Cristo fundada, y nos muestra la plenitud de la verdad y de los medios de salvación que tenemos en la Iglesia Católica.

24. ¿Qué es el Don de Sabiduría?

Este don está muy relacionado con el de Entendimiento, pero va mucho más allá, pues es una participación especial en ese conocimiento misterioso y sumo, que es propio de Dios.  

El Don de Sabiduría nos capacita para ver las cosas, las circunstancias, los sucesos, propios y de otros, cercanos y lejanos, como lo ve Dios.

El Don de la Sabiduría nos capacita para tener familiaridad con las cosas de Dios, para sentirnos cómodos en Dios.  Es el don que nos hacer gustar y ver qué bueno es el Señor (Salmo 33, 9).

Nos da un conocimiento de Dios que se impregna en nuestro corazón, y este conocimiento profundo se apodera del alma de tal forma, que la hace saber que Dios tiene primacía ante cualquier gozo terreno.

TEMARIO BIBLICO

Promesa de la Eucaristía
Ultima Cena
Pasión y Muerte de Jesús
Resurrección

MEMORIZACION – Cita y Texto:

“En verdad les digo: 
si no comen la carne del Hijo del Hombre

y no beben su sangre, no viven de verdad.
El que come mi carne y bebe mi sangre,
vive de Vida Eterna

y yo le resucitaré en el último día.
Mi carne es comida verdadera
y mi sangre es bebida verdadera. 

El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y Yo en él”
 (Jn. 6, 53-56)

AMBIENTACION
Fomentar la devoción del Santo Rosario
en el Mes de Mayo

EL PODER DEL ROSARIO

El Rosario es la oración del Evangelio.

El cuerpo del Rosario son los Padre Nuestros y Ave Marías, oraciones que vienen de la Biblia.

La animación del Rosario son los Misterios que se meditan en cada decena, los cuales son momentos de la vida de Jesús y de la Santísima Virgen María.

Ahora bien, el Evangelio es la Palabra de Dios. Y la Palabra de Dios es una Persona: es Jesucristo mismo.

Así que, al meditar los Misterios del Rosario, repitiendo Padre Nuestros y Ave Marías, poco a poco vamos siendo transformados en lo que el Rosario es: Jesucristo mismo. Invocando al Padre Eterno y acompañados de su Madre, vamos imitando a Cristo en sus Misterios.

ORACION

Santísima Virgen María:
Que al rezar y meditar el Rosario
podamos obtener lo que promete,
imitar lo que contiene,
y ser transformados en lo que es:
Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Amén.

versión resumida de esta lección

Temario
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