Iglesia y homosexualidad

Del Catecismo de la Iglesia Católica:

"La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado.

“Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que 'los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados'. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso". (CIC #2357)


El Papa Francisco y la homosexualidad

»Durante el vuelo en que regresaba de Río de Janeiro dije que si una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién para juzgarla. Al decir esto he dicho lo que dice el Catecismo.

»La religión tiene derecho de expresar sus propias opiniones al servicio de las personas, pero Dios en la creación nos ha hecho libres: no es posible una injerencia espiritual en la vida personal. Una vez una persona, para provocarme, me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra pregunta: ‘Dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena?’.

»Hay que tener siempre en cuenta a la persona. Y aquí entramos en el misterio del ser humano. En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición. Hay que acompañar con misericordia. Cuando sucede así, el Espíritu Santo inspira al sacerdote la palabra oportuna.
Entrevista al  PAPA FRANCISO en La Civiltà Cattolica.

El Padre Jorge Loring dice al respecto:
“el ser homosexual no es pecado.  El que nace homosexual es tan responsable de ello como el que nace bizco o tartamudo. Pero tiene que vencer su tendencia lo mismo que el heterosexual que le gusta su vecina casada.»   
                                  Padre Jorge Loring, sj

De la Declaración Persona humana sobre Ética Sexual:
(29-12-1975)   

Indudablemente esas personas homosexuales deben ser acogidas, en la acción pastoral, con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales y su inadaptación social. También su culpabilidad debe ser juzgada con prudencia. Pero no se puede emplear ningún método pastoral que reconozca una justificación moral a estos actos por considerarlos conformes a la condición de esas personas. Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En la Sagrada Escritura están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios.  (cf. Rom 1,24-27). Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen de esta anomalía son del todo responsables, personalmente, de sus manifestaciones; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y que no pueden recibir aprobación en ningún caso” (#8)


La enseñanza de la Iglesia sobre la Homosexualidad

Una cosa es
manifestar acogida y afecto
a una persona homosexual
y otra,
justificar moralmente
el ejercicio de la homosexualidad

MADRID, 20 Ene. 14 / 03:48 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Arzobispo Emérito de Pamplona y Tudela (España), Mons. Fernando Sebastián, concedió una extensa entrevista en la que, entre otros importantes temas, explica la postura del Papa Francisco sobre la homosexualidad, que es la de la Iglesia como el Santo Padre ha dicho en diversas ocasiones.

El Arzobispo afirma que “el Papa extrema los gestos de respeto y estima a todas las personas, pero no traiciona ni modifica el magisterio tradicional de la Iglesia. Una cosa es manifestar acogida y afecto a una persona homosexual y otra, justificar moralmente el ejercicio de la homosexualidad”.

“A una persona le puedo decir que tiene una deficiencia que es lo que es, pero eso no justifica que deje de estimarla y ayudarla. Creo que esa es la postura del Papa, lo mismo respecto del matrimonio homosexual o los divorcios. Vamos a estar a su lado, pero la Iglesia no puede cambiar las exigencias de la moral”.

El Arzobispo recuerda luego que “el amor siempre pide fidelidad y ser irrevocable. El amor humano es lo que es y la Iglesia tiene que defender la verdad y la autenticidad profunda del hombre, ayudando a todos, a los que lo realizan bien y a los que se equivocan o fallan”.

Al ser preguntado sobre el uso de la palabra “deficiencia”, que ha generado diversos ataques contra el Obispo, Mons. Sebastián dijo que “muchos se quejan y no lo toleran, pero con todos los respetos digo que la homosexualidad es una manera deficiente de manifestar la sexualidad, porque ésta tiene una estructura y un fin, que es el de la procreación. Una homosexualidad que no puede alcanzar ese fin está fallando. Eso no es un ultraje para nadie”.

“En nuestro cuerpo tenemos muchas deficiencias. Yo tengo hipertensión, ¿me voy a enfadar porque me lo digan? Es una deficiencia que tengo que corregir como pueda. El señalar a un homosexual una deficiencia no es una ofensa, es una ayuda porque muchos casos de homosexualidad se pueden recuperar y normalizar con un tratamiento adecuado. No es ofensa, es estima. Cuando una persona tiene un defecto, el buen amigo es el que se lo dice”.

Lo dicho por el Arzobispo está en línea con la enseñanza católica respecto de la homosexualidad, que está resumida en tres artículos del Catecismo de la Iglesia Católica; 2357, 2358 y 2359. En estos artículos la Iglesia enseña que:
Los homosexuales "deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta".
La homosexualidad, como tendencia es "objetivamente desordenada", que "constituye para la mayoría de ellos (los homosexuales) una auténtica prueba".
Apoyado en la Sagrada Escritura "la Tradición ha declarado siempre que "los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados", "no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual" y por tanto "no pueden recibir aprobación en ningún caso".
"Las personas homosexuales están llamadas a la castidad" y "mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana".


De la Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales (1-10-1986)
Congregación para la Doctrina de la Fe

8.  Sin embargo, en la actualidad un número cada vez más grande de personas, aun dentro de la Iglesia, ejercen una fortísima presión para llevarla a aceptar la condición homosexual, como si no fuera desordenada, y a legitimar los actos homosexuales. Quienes dentro de la comunidad de fe incitan en esta dirección tienen a menudo estrechos vínculos con los que obran fuera de ella. Ahora bien, estos grupos externos se mueven por una visión opuesta a la verdad sobre la persona humana, que nos ha sido plenamente revelada en el misterio de Cristo. Aunque no en un modo plenamente consciente, manifiestan una ideología materialista que niega la naturaleza trascendente de la persona humana, como también la vocación sobrenatural de todo individuo.

9. Dentro de la Iglesia se ha formado también una tendencia, constituida por grupos de presión con diversos nombres y diversa amplitud, que intenta acreditarse como representante de todas las personas homosexuales que son católicas. Pero el hecho es que sus seguidores, generalmente, son personas que, o ignoran la enseñanza de la Iglesia, o buscan subvertirla de alguna manera. Se trata de mantener bajo el amparo del catolicismo a personas homosexuales que no tienen intención alguna de abandonar su comportamiento homosexual. Una de las tácticas utilizadas es la de afirmar, en tono de protesta, que cualquier crítica, o reserva en relación con las personas homosexuales, con su actividad y con su estilo de vida, constituye simplemente una forma de injusta discriminación.

12. « No podéis pertenecer a Cristo sin crucificar la carne con sus pasiones y sus deseos » (Gal 5, 22. 24).

Esta invitación, sin embargo, se interpreta mal cuando se la considera solamente como un inútil esfuerzo de auto-renuncia. La cruz constituye ciertamente una renuncia de sí, pero en el abandono de la voluntad de aquel Dios que de la muerte hace brotar la vida y capacita a aquéllos que ponen su confianza en Él para que puedan practicar la virtud en cambio del vicio.

Rechazar el sacrificio de la propia voluntad en la obediencia a la voluntad del Señor constituye de hecho poner un obstáculo a la salvación. Así como la Cruz es el centro de la manifestación del amor redentor de Dios por nosotros en Jesús, así la conformidad de la auto-renuncia de los hombres y de las mujeres homosexuales con el sacrificio del Señor constituirá para ellos una fuente de auto-donación que los salvará de una forma de vida que amenaza continuamente de destruirlos.

Las personas homosexuales, como los demás cristianos, están llamados a vivir la castidad. Si se dedican con asiduidad a comprender la naturaleza de la llamada personal de Dios respecto a ellas, estarán en condición de celebrar más fielmente el sacramento de la Penitencia y de recibir la gracia del Señor, que se ofrece generosamente en este sacramento para poderse convertir más plenamente caminando en el seguimiento de Cristo.

15.  Un auténtico programa pastoral ayudará a las personas homosexuales en todos los niveles de su vida espiritual, mediante los sacramentos y en particular a través de la frecuente y sincera confesión sacramental, mediante la oración, el testimonio, el consejo y la atención individual. De este modo la entera comunidad cristiana puede reconocer su vocación a asistir a estos hermanos y hermanas, evitándoles ya sea la desilusión, ya sea el aislamiento.

16. La Iglesia ofrece para la atención a la persona humana, el contexto de lo que hoy se siente una extrema exigencia, precisamente cuando se rechaza el que se considere la persona puramente como un « heterosexual » o a un « homosexual » y cuando subraya que todos tienen la misma identidad fundamental: el ser creatura y, por gracia, hijo de Dios, heredero de la vida eterna.

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En junio de 1994 la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española se manifestó contra una resolución del Parlamento Europeo sobre la igualdad de derechos de los homosexuales y lesbianas a través de una nota, que se apoya en los anteriores argumentos, pero agrega uno nuevo.

La tolerancia «no podrá extenderse a los comportamientos que atentan contra los derechos fundamentales de las personas», entre los que cuentan «los derechos de las familias y del matrimonio como institución».


Legalización de uniones homosexuales busca destruir la civilización cristiana

MADRID, 15 Jun. 05.- El Obispo de Segorbe-Castellón y Presidente de la Comisión Episcopal de la Familia, Mons. Juan Antonio Reig Pla, aseguró que la campaña a favor de los “matrimonios” homosexuales “no es más que la punta del iceberg de un plan demoledor” que busca destruir la civilización cristiana a través de la manipulación del lenguaje, la imposición de la “ideología de género” y de un concepto anárquico de la libertad.

El objetivo último de todo este “‘tsunami’ legislativo –afirmó–, es destruir la civilización cristiana, ya que en ella se ha gestado la ‘antropología adecuada’. Para ello se manipula el lenguaje hablando de ‘nuevos derechos’ inexistentes, se cambia la identidad de la persona (unidad cuerpo-espíritu); se borran las huellas de la diferencia sexual (varón-mujer) encaminada a la reciprocidad mutua y el don de sí; se destruye la institución matrimonial (comunidad de vida y amor orientada a la procreación) y se dinamita la familia con las consiguientes relaciones familiares: paternidad-maternidad-filiación”.

Mons. Reig Pla, señaló que se trata  del “concepto marxista de sociedad sin clases, en este caso sin sexos definidos. Ya no hay tan sólo varón y mujer, sino varios sexos: heterosexual, bisexual, homosexual. Se trata de un concepto anárquico de libertad que quieren imponer. Para ello se toma como pretexto la inclinación homosexual y la exaltación de la mujer destruyendo el estorbo de la naturaleza humana”.

Cómo responder a los activistas homosexuales y explicarle al ciudadano... 
De artículo de Aciprensa por Dale O'Leary

No existe un gen gay.

El SSA (same sex attraction) es una alteración del desarrollo psicológico que se origina en las experiencias de la primera infancia. El síntoma más temprano y común es el sentirse "diferente" del progenitor y de los compañeros del mismo sexo.

Los niños con GID (alteración de la identidad de sexo: Gender Identity Disorder) están en situación de alto riesgo de SSA en la posterior infancia y en la adolescencia.

El SSA no es algo que elige una persona.

El SSA puede prevenirse y tratarse.

Los niños que "se sienten diferentes" o cuya necesidad de aceptación no se ha atendido son más proclives a convertirse en víctimas del abuso sexual.

El SSA, especialmente en los varones, va acompañada frecuentemente por la adicción sexual.

La liberación de la conducta homosexual no es fácil. Las legítimas necesidades deben satisfacerse sin recurso al sexo, los traumas han de sanarse, y hay que vencer los hábitos negativos, y todo ello debe acompañarse con la recuperación de cualquier tipo de adicciones. Un breve folleto titulado "Homosexualidad: un hachazo a las raíces (Homosexuality: Laying the Axe to the Roots), escrito por Ed Hurst (Outpost, 1980), explica que la recuperación de la SSA requiere el tratamiento del rechazo, la rebelión, el miedo, el compadecerse de sí mismo, la envidia, y la amargura.

La respuesta no es suprimir la sana necesidad de sentirse amado por los del mismo sexo, sino satisfacer esa necesidad sin que medie la relación sexual.

Los que claman que la compasión requiere eliminar la "discriminación" no están ofreciendo libertad sino una esclavitud más confortable.

Los muchachos que no recibieron tratamiento adecuado en los años 60 se encontraban entre los de  la primera oleada de los destruidos por la epidemia de SIDA de la década de los 1980.

Los activistas gays puede que respondan a la clasificación del SSA como alteración psicológica haciendo ver que la homosexualidad ya no se considera un desorden por las organizaciones de salud mental. Lamentablemente, la homosexualidad se suprimió como patología en respuesta a las presiones políticas, y no porque hubiese pruebas de que no es una alteración patológica.

Dado su historial, se comprende que las personas con SSA piensen que la redefinición del matrimonio les proporcionará la aceptación que se les denegó. Comprendiendo su historial, debemos explicar por qué eso no va a funcionar así.


Gays tienen derecho a volver a ser heterosexuales, dice Richard Cohen

WASHINGTON, 10 Ene. 12 (ACI/EWTN Noticias) .- El autor del libro "Comprender y sanar la homosexualidad" y ex gay, Richard Cohen, pidió respetar el derecho de las personas que tras años de ser homosexuales decidieron retornar a la heterosexualidad, y dejar de lado los ataques y la intolerancia.

Cohen se refirió a los ataques que el colectivo gay lanzó en España contra la editorial Libros Libres por publicar una nueva versión del libro.

"Creo que este es un asunto de derechos humanos sobre libertad de expresión. Reitero que los gays y las lesbianas que son felices tienen derecho a vivir sus vidas. Esperaría que ellos respetaran los derechos de otros que desean explorar una salida al homosexualismo. Practiquemos tolerancia, diversidad e igualdad para todos", expresó en una entrevista publicada por el diario colombiano El Tiempo el 8 de enero.

En la entrevista, Cohen –casado y con tres hijos–, recordó que "de acuerdo con la Asociación de Psicólogos Americanos, las personas no necesariamente nacen con atracción hacia el mismo sexo".

"Nadie nace esencialmente con sentimientos homosexuales ni nadie tampoco escoge sentir atracción hacia el mismo sexo. Hay muchas razones para sentir esta atracción (…). Nunca es una cosa únicamente. Influye la crianza de los padres, o la percepción que tiene el hijo de esa crianza. Bajo la atracción hacia el mismo sexo hay dos factores primarios: traumas no resueltos del pasado y una necesidad legítima de amor proveniente del mismo género", afirmó.

Tras señalar que respeta a la comunidad homosexual, Cohen indicó que para que una persona pueda "resolver su homosexualismo no deseado y completar su sueño de ser heterosexual", debe estar "realmente interesado en cambiar".

"Cuando alguien identifica y resuelve los dolores del pasado y experimenta amor de una manera saludable y no sexual con personas del mismo género, entonces de manera natural comienzan a emerger deseos heterosexuales. Yo esto lo experimenté en carne propia y he visto cómo miles han transformado sus vidas con el programa", aseguró.

"Viví esa vida y me di cuenta de que no era para mí. No fue fácil. Muchos me dijeron: 'Tú naciste gay', pero yo sabía que eso no era cierto", afirmó.

Dijo que ahora vive "plenamente mi vida heterosexual y no me atraen otros hombres. Me convertí en terapeuta para ayudar a otros como yo. Para que sepan que hay esperanza, que es posible, que si yo pude, ellos también".

En ese sentido, aseguró que de las personas que acuden a la Fundación Internacional para el Saneamiento se curan el 85 por ciento. "Pero solo funciona si la persona lo desea. Llevamos 21 años en esto y ya tenemos oficinas en México".

 

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