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LECCION # 20

EL MESIAS II
Vida Pública I

El Mesías


1.     ¿Qué sabemos de Jesús 
después de que fue  hallado   en  el  Templo  discutiendo  con los Doctores de la Ley y de haber regresado con María y José a Nazaret y, obedeciéndoles, crecía en sabiduría, en edad y en gracia ante Dios y los hombres (Lc 2, 51-52)?  ¿Qué es lo siguiente que nos narran los Evangelios?

Los Evangelios pasan a hablarnos del Precursor, San Juan Bautista y luego nos presentan a Jesús en el Jordán, ante San Juan Bautista, para su Bautismo.

Juan bautizaba del lado este del Jordán.  La gente tenía que hacer una caminata larga hasta el otro lado del Río Jordán para recibir ese Bautismo de conversión (que no es exactamente igual al Bautismo que luego Jesús dejó instituido para el perdón del Pecado Original). 

¿Por qué el Bautista se ubicó en esa zona y en ese sitio?  ¿Por qué no hizo su ministerio en Jerusalén en el Templo o sus alrededores, donde había agua y piscinas suficientes para ese ritual de penitencia?  ¿Por qué irse tan lejos hacia el Desierto?

San Juan Bautista es la voz que clama en el desierto.

Lc 3:
     
3.    Juan empezó a recorrer toda la región del río Jordán, predicando bautismo y conversión, para obtener el perdón de los pecados.
      4.    Esto ya estaba escrito en el libro del profeta Isaías: Oigan ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.

San Lucas, al citar al Profeta Isaías (Is 40, 3-5) quiere destacar que ya llegó la buena nueva y que ya el tiempo que había anunciado Daniel (Dn 9, 25-26) de 490 años en que tardaría en aparecer un ungido, había llegado.

San Juan Bautista, guiado por el Espíritu Santo, se ubica en el Jordán por motivos muy importantes y llenos de significación.


2.     ¿Qué ha representado para el pueblo de Israel el Jordán hasta este momento?

Recordemos que para entrar a la Tierra Prometida, donde ahora están esperando al Mesías, tuvieron que cruzar el Jordán y lo hicieron precedidos por el Arca de la Alianza cuando el río se dividió en dos, a una anchura de unos 15 kilómetros para pasar todo el Pueblo de Dios y entrar a la Tierra Prometida guiados por Josué.

Y justamente en este espacio de ribera donde antes cruzó el Pueblo de Israel con el Arca de la Alianza, se ubica San Juan Bautista para llamar a la conversión a los judíos y a que recibieran este bautismo de penitencia.


Juan Bautista, el Precursor del Mesías, predicando

Como sus antepasados, los judíos debían volver al Desierto y prepararse para re-entrar a la Tierra Prometida.  Juan los llamaba a arrepentirse, a comenzar de nuevo.  Y atraía multitudes, porque se daban cuenta que las profecías se estaban cumpliendo y hasta creían que San Juan Bautista podía ser el Mesías.  Pero decía que él no era el que debía venir, sino que preparaba su camino.


3.     Y ¿Quién se presenta ante Juan para ser bautizado?

Nada menos que Jesús. Juan no lo conocía, pero inspirado por el Espíritu Santo, supo que era el Mesías, el que vendría a bautizar con Espíritu Santo y fuego (Lc 3, 16).


4.     Si Jesucristo es Dios, ¿cómo es esto de Dios bautizado?

Jesús no necesitaba bautismo.  Sin embargo, se presenta como un pecador más, necesitado del Bautismo de Juan.

Y he aquí la escena:  Jesús, el Hijo de Dios, que se hizo semejante a nosotros en todo, menos en el pecado, se acerca a la ribera del Jordán, como cualquier otro de los que se estaban convirtiendo, a pedirle a Juan, su primo y precursor, que le bautizara. 

San Juan Bautista, que venía predicando insistentemente que detrás de él vendría “uno  que es más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias” (Mc. 1, 7), se queda impresionado de la petición del Señor.

Y San Juan Bautista le discute: “Soy yo quien debe ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a que yo te bautice?”   Sin embargo, Jesús lo convence: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere.  Entonces Juan accedió a bautizarlo” (Mt. 3, 14-15).


Bautismo de Jesús en el Jordán

Cierto que Jesucristo, el Dios Vivo, no tenía necesidad de Bautismo.  Pero en el Jordán quiso presentarle al Padre los pecados del mundo; es decir, quiso presentarnos a nosotros como lo que somos:   pecadores.  ¡Todo un Dios, en Quien no puede haber pecado alguno, se pone en lugar de la humanidad pecadora, haciéndose bautizar!

¡Jesucristo se humilla hasta pasar por pecador, hasta parecer culpable, pidiendo a San Juan Bautista el Bautismo de conversión!  Jesucristo se sometió a ese ritual como el siervo sufriente de quien habla Isaías y, cargando con nuestros pecados, pareció pecador El mismo  (cf. Is 55, 11 y 12). 

Y esos pecados, los pecados del mundo, El los toma sobre sí en la Cruz y nos redime de ellos.  De allí que San Juan Bautista, cuando vuelve a ver a Jesús pasar por esa zona del Jordán, lo reconoce como el nuevo Cordero que sustituiría al cordero que se sacrificaba en cada cena de Pascua, y dice esto de El:  “Ahí viene el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo”  (Jn. 1, 29).


5.     ¿Qué  aplicación  para  nuestra  vida espiritual tiene el Bautismo del Señor en el Jordán?

Pensar en el Bautismo de Jesucristo, el Dios-hecho-hombre, nos debe llenar de gran humildad:  si todo un Dios se humilla hasta pedir el Bautismo de conversión que San Juan Bautista impartía a los pecadores convertidos, ¿qué no nos corresponde a nosotros, que somos pecadores de verdad?

Recordar el Bautismo de Jesús es recordar la necesidad que tenemos de conversión, de cambiar de vida, de cambiar de manera de ser, de pensar y de actuar, para asemejarnos cada vez más a Jesucristo.  Es recordar la necesidad que tenemos de purificar nuestras almas con el arrepentimiento y la confesión de nuestros pecados.


6.     ¿Es  igual  el  Bautismo  de  Juan que el Bautismo Sacramento?

No es igual.  Los que acudían al Jordán se arrepentían y luego se sumergían en el agua en señal de arrepentimiento y conversión. 

El Sacramento del Bautismo no es igual al Bautismo del Jordán. Es mucho más.  Juan ya lo dijo: “Yo los bautizo con agua, pero ya viene el que es más poderoso que yo … El los bautizará con el Espíritu Santo” (Lc. 3, 16).

Y Cristo, al entrar a las aguas del Jordán, le dio significación especial al agua. De allí que el agua sea la materia del Sacramento del Bautismo, el cual hace mucho más que el Bautismo de Juan:  borra el Pecado Original y nos hace hijos de Dios y templos del Espíritu Santo.


7.
     ¿Qué sucedió al salir Jesús del agua?

Nos cuenta el Evangelio que Juan “al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que descendía sobre El en forma de paloma y se oyó una voz desde el cielo”, la voz del Padre que lo identificaba como su Hijo muy amado.

San Juan Bautista nos da el testimonio de lo que ve y escucha:  por una parte, puede ver el Espíritu de Dios descender sobre Jesús aleteando como paloma.  Las palabras del Bautista describiendo el Espíritu Santo hacen recordar la mención del Espíritu de Dios en el Génesis, antes de la creación del mundo, cuando “el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas” (Gen. 1, 2).  Tal vez ese “aletear” del Espíritu Santo hace que San Juan compare ese “aletear” con el aletear de la paloma.

Además, San Juan Bautista escuchó la voz de Dios Padre que revelaba quién era Jesucristo:  “Este es mi Hijo amado” (Mt. 3, 17).   Es decir, en este pasaje del Evangelio vemos a la Santísima Trinidad en pleno:  el Padre que habla, el Hijo hecho Hombre que sale del agua bautizado y el Espíritu Santo que aleteando cual paloma se posa sobre Jesús.


8.     ¿Qué significación tiene el que el Padre hiciera escuchar su voz y que el Espíritu Santo descendiera sobre Jesús en el Jordán?

Veamos lo que dice el Prefacio del Bautismo del Señor

.        Sobre la voz del Padre declarando que era su Hijo amado:  “hiciste descender tu voz desde el cielo, para que el mundo creyese que tu Palabra habitaba entre nosotros”

.        Sobre el Espíritu Santo:  “y por medio del Espíritu … ungiste a tu siervo Jesús para que los hombres reconocieran en El al Mesías”.


9.     ¿Cómo  sabemos  que Jesús fue ungido,  si esa palabra no sale en el relato del Bautismo en el Jordán?

Porque enseguida de esta escena, en el capítulo siguiente, San Lucas nos presenta a Jesús declarando exactamente lo que ya había anunciado Isaías:

¡El Espíritu del Señor Yavé está sobre mí! sepan que Yavé me ha ungido. Me ha enviado con un buen mensaje para los humildes, para sanar los corazones heridos, para anunciar a los desterrados su liberación, y a los presos su vuelta a la luz. (Is 61, 1)

El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos, y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos. (Lc 4, 8)


10.     ¿Qué significa que el Padre por medio del Espíritu Santo ungió a Jesús?

Con la unción del Espíritu Santo, Jesús ahora sí puede ser llamado Mesías, que significa literalmente ungido.  Jesús es llamado Cristo, que es la palabra griega para Mesías, porque fue ungido en el Jordán. 

Cristo y Mesías son títulos.  Pero su nombre, Jesús, significa Dios salva.


11.     ¿Qué sucede después del Bautismo en el Jordán?

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al Desierto y allí al final de 40 días de ayuno, fue tentado por el diablo (Mt 4, 1-11)

Jesús ante las tentaciones en el desierto despachó de inmediato al demonio. No entró en diálogo sino que respondió con decisión y convencimiento.

Cómo luchar contra las tentaciones

Luego Juan Bautista tiene que explicar que él no es el Mesías (Jn 1, 19-28).

Al día siguiente de esto, San Juan Bautista vio a Jesús que venía hacia él y dijo: “Este es  el Cordero de Dios” (Jn 1, 29-34).

Al día siguiente estaban allí Juan Bautista y dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, vuelve a decir:  “Este es el Cordero de Dios”.  Los dos discípulos (Andrés y Juan) siguieron a Jesús (Jn 1, 35-51).  

Al despuntar el día estos dos fueron a casa de Simón, hermano de Andrés y le dijeron que habían encontrado al Mesías y llevaron a Pedro a casa de Jesús.  Allí Jesús le anuncia:  “Tú eres Simón, hijo de Juan, tú te llamarás Cefas (roca-piedra)”.   

Al día siguiente Jesús llamó a Felipe.  Felipe buscó a Natanael, quien pensó que de Nazaret no podía salir nada bueno.  Pero con lo que le dijo Jesús al verlo, Natanael creyó.

Ya tiene Jesús los primeros 5 discípulos y han pasado cuatro días, que, por algo, San Juan destaca al narrarnos estos hechos


12.     EL   PRIMER  MILAGRO  EN  LAS BODAS DE CANÁ DE GALILEA:

Leer: Jn 2, 1-11


El Milagro en las Bodas de Caná


13.     ¿Por qué San Juan inicia esta narración diciéndonos que eso sucedió a los tres días?

Notemos que San Juan venía narrándonos una serie de hechos y nos va diciendo el tiempo:  Al día siguiente lo dice 4 veces.  Y luego arranca la narración de las Bodas de Caná diciéndonos que tuvo lugar a los 3 días.  ¿Cuántos días tenemos?  7 en total.

El Evangelista quiere hacernos notar que el Primer Milagro en las Bodas de Caná sucedió el séptimo día.  En cada uno de los cuatro días anteriores, alguien dice algo para identificar a Jesús:  Mesías, Rabbi, Hijo de Dios, lo cual nos da la identidad de Jesús y su misión. 

Y en el séptimo día Jesús va a confirmar que es el Mesías y el Hijo de Dios, realizando su primera señal extraordinaria:  su primer milagro. 

San Juan quiere hacernos ver que en el Génesis fue la creación. (Recordemos que él comienza su Evangelio En el principio, refiriendo la Creación).  En Caná hay una nueva Creación.  En el principio creó el mundo, lo físico, de la nada.  Aquí en Caná no creará de la nada, pero realizará una nueva creación que tendrá consecuencias de orden sobrenatural:  comenzará su Vida Pública, que culminará con su muerte en la Cruz y la Resurrección para nuestra Redención .

San Juan Crisóstomo razona por qué no creó el vino de la nada, que hubiera sido mucho más espectacular:  porque no hubiera sido tan creíble para todos los que no fueron testigos directos del milagro (todos los invitados que no se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo).  Nos dice este Padre de la Iglesia que a veces Jesús disminuía la grandeza de sus milagros para que fueran mejor recibidos.

También explica porqué no produjo primero el agua y luego la convirtió en vino:  lo hizo así para tener como testigos aquéllos que llenaron las vasijas.  Así, si alguien hubiera cuestionado el milagro, los sirvientes podían confirmar que ellos llenaron las vasijas de agua que luego fue vino.


14.     ¿Qué significación tendrá el que Jesús comienza a darse a conocer en una fiesta de bodas?

Unos sostienen que quiso santificar el Matrimonio.  Ciertamente puede tomarse ese simbolismo, aunque el Sacramento del Matrimonio lo instituye posteriormente al declarar lo que Dios ha unido no lo separe el hombre (Mt 19, 6).

Pero al realizar Jesús su primer milagro al comienzo de la vida de unión de una pareja, nos quiere revelar la gran intimidad que Dios desea tener con su Pueblo, con su Iglesia, con cada uno de nosotros.  El amor entre Dios y su Pueblo es como el amor entre el novio y la novia.

Sin embargo, el simbolismo más importante tiene que ver con que San Juan nos muestra a Jesús iniciando su ministerio en una Fiesta de Bodas y terminándolo con la Fiesta de Pascua

El Catecismo nos habla de las Bodas de Caná como “un banquete de bodas, signo de otro Banquete, el de las Bodas del Cordero que da su Cuerpo y su Sangre” (CIC #2618).

Lo que el Catecismo quiere destacar es que el gran Banquete Eucarístico, la Santa Misa, nos lo describe el mismo San Juan en el Apocalipsis también como una Fiesta de BodasAlegrémonos, regocijémonos démosle honor y gloria, porque han llegado las bodas del Cordero (Ap 19, 7).

Por eso se nos dice al presentarnos la Hostia Consagrada:  “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1, 29).  Dichosos los llamados a la Cena del Cordero”.  (Ap 19, 9)

Las Bodas de Caná apuntan a una realidad ulterior:  la Fiesta de Bodas del Cordero, en el Cielo, en la eternidad.


15.     ¿Quién  interviene  para  que  Jesús realice este milagro?

 Su Madre, nuestra Madre, que está pendiente hasta de los más mínimos detalles y necesidades.  En este caso, de una necesidad no esencial.  Ella está pendiente de las cosas importantes que necesitamos y de las menos importantes. 

Actúa sin llamar la atención, en segundo plano, pero muy atenta, pendiente y resuelta.  Está sirviendo.  No va donde el novio a presentarle el problema, sino que ella resuelve.


16.     ¿Cómo  le  contesta  Jesús?   ¿Es un desplante cuando le dice Mujer?

Todo lo contrario:  Al decirle Mujer, la está reconociendo como la Mujer del Proto-EvangelioPondré enemistad entre ti y la Mujer… (Gn 3, 15).  Es el mismo nombre que Jesús moribundo le da al pie de la Cruz:  Mujer ahí tienes a tu hijo (Jn 19, 26).  Es el mismo título que San Juan le pone en el Apocalipsis:  la Mujer vestida de sol con la luna bajo los pies y en su cabeza una corona de 12 estrellas (Ap 12, 1).


17.     ¿Qué más le responde Jesús?

Jesús le respondió: «Mujer, a ti y a Mí ¿qué? Aún no ha llegado mi hora.»   La respuesta de Jesús ha sido traducida de varias formas: -¿qué nos importa a nosotros?   -¿por qué te metes en mis asuntos?

La traducción más plausible pareciera ésta:  Mujer, lo que a ti, a Mí.  Es decir:  si me revelo, ya comienza todo y tú vas a participar en esto también.  El sufrimiento va a comenzar para ti y para Mí.   Por eso le dice no ha llegado mi hora.  Porque una vez comience su misión, llegada su hora, realizando su primer milagro, Jesús sabe cómo termina esa misión:  con su muerte. 

De hecho, muchos Teólogos piensan que María debía dar su sí nuevamente para el inicio de la revelación de Jesús como Mesías, como Hijo de Dios.


18.     ¿Qué función desempeña la Santísima Virgen en este primer milagro?

Es claramente la intercesora y abogada.  Lleva nuestras necesidades a su Hijo.  Ella aboga porque sean atendidas. 

Recordemos la función de la Reina Madre en el Antiguo Testamento, como intercesora y abogada, en el pasaje del Rey Salomón y su Reina Madre Betsabé: 

Entró Betsabé a ver al rey Salomón para hablarle en favor de Adonías. Se levantó el rey para recibirla y se postró ante ella; se sentó después en su trono y pusieron un trono para la madre del rey, la cual se sentó a su derecha.  Ella le dijo: «Vengo a hacerte una pequeña petición, no me la niegues.»  Contestó el rey: «Pide, madre mía, que no te lo negaré.»  (1ª Rey 2, 12-20).

María en Caná de Galilea está ejerciendo sus funciones de Reina Madre.


19.     ¿Qué hace después la Virgen?

Instruye a los sirvientes:  Hagan lo que El les diga.  Es el principio fundamental en el papel de la Santísima Virgen con respecto de su Hijo:  ella nos lleva a El, para que El nos instruya.  En lo más mínimo la actuación de María opaca a su Hijo. 

Y sirvientes somos todos nosotros, que también servimos a Cristo.  Nuestra función puede ser sencilla, como llenar unas vasijas de agua, pero indispensable para Jesús transformar esa agua en vino. 


20.     ¿Qué vasijas eran y cuánta agua cargaban?

Esto es uno de los detalles más impresionantes.  Las vasijas eran gigantes, pues eran las que se usaban para la purificación de las manos y para los baños rituales de los judíos:  Había allí seis recipientes de piedra, de los que usan los judíos para sus purificaciones, de unos cien litros de capacidad cada uno.  Jesús dijo: «Llenen de agua esos recipientes.» Y los llenaron hasta el borde.  (Jn 2, 6-7)

¿Nos damos cuenta de la cantidad de agua que luego fue transformada en vino:  600 litros?!!!

“El vino nuevo de las bodas de Caná nace de las tinajas de purificación, es decir, del lugar donde todos habían dejado su pecado… ‘donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia’”, señaló el Papa Francisco en una homilía a las familias en Ecuador (6-7-2015).

21.     ¿Qué se nos dice al final?

Esta señal milagrosa fue la primera, y Jesús la hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en El. 

De allí en adelante los discípulos creyeron en El.  Al cambiar el agua en vino, los discípulos se abrieron al don de la fe, gracias a la intervención de la Santísima Virgen María, la primera de todos los que creyeron en Cristo.  


22.
     ¿Quién es el gran ausente en esta fiesta de bodas?

San José.  Debía haber fallecido ya, pues la Santísima Virgen estaba sola en las Bodas de Caná.  Es más, ella llegó antes que Jesús:  Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.   También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos.  Pareciera que Jesús se hubiera ido a Caná, sin pasar por Nazaret, directamente desde el Jordán con sus discípulos:  Estando en el Jordán, al día siguiente, Jesús resolvió partir hacia Galilea. Se encontró con Felipe y le dijo: «Sígueme.» (Jn 1, 43) y encontró a su Madre que ya estaba en Caná, posiblemente ayudando con los preparativos de la fiesta.


23.     EL ANUNCIO DEL REINO:


Jesús anunciando la Buena Nueva

El Evangelio del Reino es el de San Mateo.  Comienza mostrando por la genealogía, que Jesús es Rey descendiente del Rey David. 

Y, luego de las tentaciones en el Desierto, San Mateo nos narra esto:

Mt 4:
      12.    Cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea.
      13.    No se quedó en Nazaret, sino que fue a vivir a Cafarnaún, a orillas del lago, en la frontera entre Zabulón y Neftalí.

(ver Mapa de las 12 Tribus)

      14.    Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:
      15.    Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, en el camino hacia el mar, a la otra orilla del Jordán, Galilea, tierra de paganos, escuchen:
      16.    La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande; una luz ha brillado para los que viven en lugares de sombras de muerte.
      17.    Desde entonces Jesús empezó a proclamar este mensaje: «Renuncien a su mal camino, porque el Reino de los Cielos está ahora cerca.»

Ya en el Antiguo Testamento el Profeta Natán había anunciado al Rey David que el Reino de Dios duraría para siempre:

Tu descendencia y tu reino estarán presentes ante mí. Tu trono estará firme hasta la eternidad. (2ª Sam 7, 16)

Y a la Santísima Virgen María en la Anunciación le ratifica la eternidad del Reino: 

Lc 1:
      31.    Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús.
      32.    Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David;
      33.    gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.

Enseguida de las Bodas de Caná, Jesús comienza a predicar y a realizar milagros en Galilea, más que todo en los alrededores del Mar de Galilea o Lago de Genesaret, ubicando su centro de operaciones en Cafarnaún, en la casa de Pedro.

Galilea Judea Samaria
Mapa Galilea - Judea - Samaria

En su predicación, Jesús comienza a anunciar  la llegada del Reino y, como elemento central de la buena noticia de salvación, está el perdón de los pecados.  Por eso también comienza a llamar a la conversión. 

Por eso Juan Pablo II propuso el enunciado del 3er Misterio Luminoso:  el Anuncio del Reino y el Llamado a la Conversión.


24.     ¿Qué milagro importante realiza Jesús para mostrar que tiene poder de perdonar los pecados?

Si Jesús estaba llamando a la conversión y estaba anunciando el perdón de los pecados era importante mostrar su poder de perdonar los pecados.

Por eso, en esta primera etapa realiza el milagro de la curación del paralítico que trajeron sus amigos y lo introdujeron por el techo de la casa donde Jesús se encontraba predicando.


Jesús cura a un paralitico

Leer Mc 2, 1-12

Para mostrar el poder que tiene, Jesús reta a los Maestros de la Ley que están presentes y cuyos pensamientos en contra de que El pudiera perdonar pecados, bien conocía Jesús.  No les dio chance de pronunciar palabra, sino que les hizo ver que si podía poner a andar al paralítico, significaba que también podía perdonar los pecados.


25.     ¿Qué significado tiene que Jesús haya hecho esta observación con relación al poder sobre la parálisis y el poder de perdonar pecados?

Este pasaje del Evangelio nos enseña que la mayor muestra de la Omnipotencia Divina es la Misericordia de Dios, que actúa directamente en  el perdón de los pecados.

Lo dijo Jesús enseguida de esta curación: Sepan, pues, que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados” (Mt. 9, 5-7).

Lo dice el Libro de la Sabiduría: “Tienes piedad de todos, porque todo lo puedes” (Sb. 11, 24).

Y lo corrobora la Liturgia de la Iglesia en una oración de la Santa Misa: “Dios manifiesta en grado máximo su Omnipotencia, perdonando y usando de su Misericordia”.

Así que, aunque nos impresionen y sobrecojan las muestras que conocemos del poder infinito de Dios, el perdonar nuestros pecados, sanar nuestra alma enferma a causa de éstos e irnos purificando de sus consecuencias para llevarnos a la santidad, es la muestra máxima de la Omnipotencia Divina.


26.
     ¿Qué significa el término Hijo del Hombre que Jesús utiliza en este evento?

En esta curación, Jesús se refiere a sí mismo como el Hijo del Hombre.  Recordemos que el Profeta Daniel usa este título para el Mesías (Dn 7, 13-14).  Jesús lo toma para sí.  El que conoce la profecía de Daniel, lo entiende enseguida.  Pero también le sirve a Jesús para evitar que se le considere como un Mesías político.

"En las nubes del Cielo venía uno como hijo de hombre ... Se le dio el poder, el honor y el reino ... Y su Reino jamás será destruido" (Dn 7, 13-14)


27.       ¿Qué significado tiene que San Mateo termine este mismo relato  con esta frase: La gente alabó a Dios por haber dado tal poder a los hombres?

Mt 9:
      7.    Y el paralítico se levantó y se fue a su casa.
      8.    La  gente,  al  ver  esto,   quedó  muy impresionada, y alabó a Dios por haber dado tal poder a los hombres.

Indudablemente San Mateo está preparando al lector para lo que hizo Jesús enseguida:  dio poder a sus discípulos sobre los malos espíritus para expulsarlos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.(Mt 10, 1).  Y poco después les dio el poder de perdonar los pecados.


28.     ¿Qué  narra  San Mateo  enseguida de la curación del paralítico?

San Mateo narra muy escuetamente su propio llamado:  Jesús, al irse de allí, vio a un hombre llamado Mateo en su puesto de cobrador de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Mateo se levantó y lo siguió. (Mt 9, 9).


Mateo se levantó y siguió al Señor


29.     Y después de que Mateo lo sigue, ¿cuál es la siguiente escena que nos presentan los tres sinópticos?

Una cena en casa de Mateo, donde habían otros publicanos y otra gente pecadora.  Y enseguida viene la censura de los Escribas y Fariseos. 

Leer: Mt 9, 10-13


30.     ¿Cuál era  el problema  que  tenían  los Fariseos con relación a la gente pecadora?  ¿Por qué consideraban que Jesús no debía andar con ellos?

 Esto es una cosa importante de analizar, pues, si bien éste es el primer momento en que los Fariseos critican a Jesús, esta crítica fue recurrente durante su vida pública.

Los Fariseos se consideraban el grupo de la santidad.   El término santo o qodesh en hebreo literalmente significa separado.  De hecho el término fariseo era un derivado en arameo de la palabra santo. 

Es decir el grupo de los Fariseos era el de aquéllos que se separaban de todo lo que no era limpio y todo lo que no era judío.   Los Fariseos practicaban una religión de aislamiento, equivalente a la cuarentena que se aplica a alguna persona que tenga ciertas enfermedades contagiosas.

Ellos creían que para imitar la santidad de Dios, había que separarse de todo lo que estuviera impuro y de todos los que fueran impuros:  pecadores, publicanos o cobradores de impuesto, y, por supuesto, los gentiles. 

Estas actitudes les venían a los Fariseos de una aplicación distorsionada de las separaciones que Dios imponía en el Antiguo Testamento.  En ese tiempo, las separaciones eran un medio para que no se contaminaran.  Los Fariseos ven esa separación como un fin para alcanzar la santidad e –inclusive- como la santidad misma.

Jesús tenía otra visión de Dios y de la moral.  Y lanza una idea inaceptable:  la santidad de Dios es Misericordia (!!!!)


31.     ¿Qué   otra   controversia   surge frecuentemente con las creencias y prácticas de los Fariseos y las de Jesús y los Apóstoles?

Enseguida de la cena en casa de Mateo, unos Fariseos se dieron cuenta que Jesús iba caminando por entre unos sembrados y los discípulos se pusieron a cortar espigas de trigo en un día Sábado. 

Leer Mc 2, 23-24. 27-28

La primera curiosidad que surge aquí es que si Jesús y sus discípulos estaban trasladándose de un pueblo a otro tomando caminos escondidos entre sembradíos en vez de carreteras, ¿cómo es que aparecen de repente unos fariseos para acusarlos?

Evidentemente estaban siendo espiados, dado los conflictos que ya desde muy temprano en su ministerio estaban surgiendo alrededor de este Maestro de Galilea.

Jesús termina su explicación a estos espías fariseos, diciéndoles que el Sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el Sábado, y que   El es el Señor y Dueño del Sábado.


32.     ¿Qué hace Jesús con esta acusación?

Para demostrar su soberanía sobre el Sábado, la siguiente escena en los sinópticos es una curación precisamente en Sábado.  Y ésta no es la única:  todas las curaciones que Jesús hizo por iniciativa propia, las hizo en Sábado.

Leer Lc 6, 6-11


33.
    ¿Qué otras curaciones en Sábado?

Hay una posterior que nos da un indicio de por qué curaba en Sábado, sobre todo por la respuesta que Jesús da:

Lc 13:
      10.    Un sábado Jesús estaba enseñando en una sinagoga.
      11.    Había allí una mujer que desde hacía dieciocho años estaba poseída por un espíritu que la tenía enferma, y estaba tan encorvada que no podía enderezarse de ninguna manera.
      12.    Jesús la vio y la llamó. Luego le dijo: «Mujer, quedas libre de tu mal».
      13.    Y le impuso las manos. Al instante se enderezó y se puso a alabar a Dios.
      14.    Pero el presidente de la sinagoga se enojó porque Jesús había hecho esta curación en día sábado, y dijo a la gente: «Hay seis días en los que se puede trabajar; vengan, pues, en esos días para que los sanen, pero no en día sábado.»
      15.    El Señor le replicó: «¡Ustedes son unos falsos! ¿Acaso no desatan del pesebre a su buey o a su burro en día sábado para llevarlo a la fuente?
      16.    Esta es hija de Abraham, y Satanás la mantenía atada desde hace dieciocho años; ¿no se la debía desatar precisamente en día sábado?»


Jesús sana a la mujer enferma,
el sábado, en la  sinagoga

    Aquí nos dice Jesús varias cosas:

  1. Curar es desatar.
  2. Ustedes desatan el buey y el burro en día Sábado.
  3. Satanás mantenía atada a esta pobre mujer.
  4. Debía sanarla precisamente en Sábado.


34.
     ¿Por qué  Jesús  se  empeña  en  curar precisamente en Sábado?

La respuesta está en que el Sábado es el recuerdo de la liberación del pueblo de Israel y del consecuente descanso de la esclavitud en Egipto.

No olvides que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, de la que Yavé, tu Dios, te sacó actuando con mano firme y dando grandes golpes; por eso Yavé, tu Dios, te manda guardar el día sábado. (Dt 5, 15)

Si el Sábado conmemora la liberación del pueblo de Israel ¿qué mejor día para liberar, para desatar, para sanar?

El motivo por el cual Jesús sanaba en Sábado no era para pelear con los Fariseos, era para destacar el Sábado, porque El traía la nueva liberación de la esclavitud de Satanás. 

Por eso Isaías había anunciado que el Mesías traería la liberación de los cautivos y la libertad a los oprimidos (Lc 4, 18). 

Eso es precisamente lo que hace Jesús los días Sábados, pues esas acciones de liberación estaban en perfecta consonancia con el significado del Sábado.  Por eso El es el Señor o Dueño del Sábado.


35.     ¿Cuándo escoge Jesús a los Doce?

Jesús siguió haciendo muchas curaciones más para gente que vino de la misma Galilea, pero también de Tiro y Sidón, Idumea y Transjordania. 

Viajes de Jesús de Galilea a Judea
Viajes de Jesús de Galilea a Judea

Y fue durantes estas curaciones que los espíritus inmundos se postraban ante El y gritaban Tú eres el Hijo de Dios.  Pero El los reprendía para que no lo diesen a conocer, pues no había llegado su hora.  (Mc 3, 7-12)

Y, enseguida de este episodio, Jesús escoge a los Doce:

Mc 3:
      13.    Jesús subió al monte y llamó a los que El quiso, y se reunieron con El.
      14.    Así instituyó a los Doce (a los que llamó también Apóstoles), para que estuvieran con El y para enviarlos a predicar,
      15.    dándoles poder para echar demonios.

Lc 6:
      12.    En aquellos días se fue a orar a un cerro y pasó toda la noche en oración con Dios.
      13.    Al  llegar  el  día  llamó  a  sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los que llamó Apóstoles.

  • Notemos que pasó toda la noche en oración con su Padre antes de escoger a los Apóstoles.
  • Los Apóstoles los escogió de entre sus discípulos.
  • Los instituyó como Apóstoles para que estuvieran con El y para enviarlos a predicar.

Cuadro genealógico de Jesús y los Apóstoles


36.     ¿Qué significación tiene el que Jesús haya escogido a 12 Apóstoles?

El número doce inmediatamente recordaba las 12 Tribus de Israel. Si alguien tenía duda sobre el re-establecimiento del Reino, la escogencia de doce, debía haber disipado toda duda.

El que Jesús escogiera 12 líderes mostraba claramente su intención:  Jesús estaba reconstituyendo Israel alrededor suyo.


Jesús escoge los Doce Apóstoles

Los Profetas habían predicho que las 12 Tribus serían reunificadas cuando llegaran los tiempos mesiánicos:

El que dispersó a Israel, lo reunirá y lo cuidará como un pastor a su rebaño. (Jer 31, 10)

Yo también me ocuparé de mis ovejas y las sacaré de todos los lugares por donde se dispersaron ese día de negras nubes y tinieblas.  Haré que salgan de los otros pueblos, las reuniré de diferentes países y las conduciré a su propia tierra. (Ez 34, 12-13)

Se debe haber corrido la voz de que algo trascendental se estaba preparando, porque al Jesús bajar de la montaña con los Doce, había una gran multitud de gente:

Jesús bajó con ellos y se detuvo en un lugar llano. Había allí un grupo impresionante de discípulos suyos y una cantidad de gente procedente de toda Judea y de Jerusalén, y también de la costa de Tiro y de Sidón. (Lc 6, 17)

El tiempo parecía maduro ya para el re-establecimiento del Reino y, equivocadamente, muchos pensarían que sería para una revolución contra Roma.  Muchos querían rebelarse, les faltaba liderazgo.  Así que pensarían que llegaba el momento de la liberación de los romanos. 

Pero … no tenían idea de lo que propondría Jesús.


37.     ¿Qué les propone Jesús?

Todo lo contrario:  las Bienaventuranzas y el resto del Sermón de la Montaña.

Vista desde la Iglesia en el
Monte de las Bienaventuranzas

Lc 6:
      21.    «Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Felices ustedes, los que lloran, porque reirán.
      22.    Felices ustedes, si los hombres los odian,   los  expulsan,  los  insultan  y  los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre.

A estos motivos de felicidad opone unas advertencias de tribulación:

Lc 6:
      24.    Pero ¡pobres de ustedes, los ricos, porque tienen ya su consuelo!
      25.    ¡Pobres de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre! ¡Pobres de ustedes, los que ahora ríen, porque van a llorar de pena!
      26.    ¡Pobres de ustedes, cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!

Jesús toma la idea que el mundo tiene de lo que lleva a la felicidad (riqueza, bienestar, fama y poder) y lo invierte totalmente.  Mientras más busquemos estas cosas, más lejos estaremos de la verdadera felicidad.

Otras vistas desde
el Monte de las Bienaventuranzas


38.     ¿Qué enseñanza espiritual tienen las Bienaventuranzas  y  sus  opuestas advertencias de tribulación para nosotros?

Una cosa que nos enseña la Iglesia y la práctica cristiana:  sólo Dios satisface de veras.  Todo lo que el mundo nos ofrece son felicidades falsas e incompletas, que nunca nos llenan de verdad y nos hacen buscar más y más, sin que quedemos satisfechos. 

“Sólo Dios sacia”. (Santo Tomás de Aquino, symb. 1), nos recuerda el CIC #1718.


39.     ¿Cuál  es  la  siguiente  enseñanza durante el Sermón de la Montaña?

Con las bienaventuranzas y las advertencias, la audiencia del Sermón de la Montaña estaría pensando en que los hambrientos iban a tener alimento y los ricos de la corte de Herodes Antipas iban a ser despedidos vacíos.  Pero antes de que pudieran distraerse demasiado con esas ilusiones, Jesús los impresiona con esto:  Amen a sus enemigos (???!!!)

Lc 6:
      27.    Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian,
      28.    bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan.

Si aún para nosotros hoy eso es difícil, ¿cómo sería ese anuncio para los judíos de ese momento?

Más o menos así:  “Amen a Herodes y sus subalternos, hagan el bien a los romanos que los odian, bendigan a sus soldados que los maldicen y abusan de ustedes.”

Umm… ¿qué clase de revolución es ésta?, pensarían. 

Y Jesús no se queda allí: 

Lc 6:
      29.    Al que te golpea en una mejilla, preséntale también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido.
      30.    Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames.
      31.    Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes.

Jesús no estaba hablando de situaciones imaginarias: muchos de sus oyentes habrían sufrido algún tipo de abuso de alguna autoridad romana.

Definitivamente este predicador de Galilea como que no va a liderar un movimiento de resistencia contra los romanos, se dirían.  La venganza y la violencia no forman parte de su mensaje de buena nueva.

La Ley del Talión  ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, (Ex 21, 24) no defendía la venganza privada, sino que pretendía evitar abusos.  Pero Jesús opone la caridad y el perdón a estos criterios de justicia.

Los judíos sabían que ellos adoraban al Dios Único y Verdadero y trataban de seguir su Ley.  Así que Jesús apela a este amor que tenían o debían tener a Dios, y les completa así la idea:

Lc 6:
      35.    Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande, y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y los pecadores.

Si quieren ser verdaderos israelitas, hijos del Altísimo, tienen que imitar su Misericordia. 

El camino de la revolución contra Roma no era el plan de Dios.

El mensaje central del Sermón de la Montaña es la Misericordia

Lc 6:
      36.    Sean misericordiosos como es misericordioso el Padre de ustedes.

Este breve versículo explica cómo hay que ser para poder cumplir este precepto de la Ley:

Sean santos, porque Yo, Yavé, Dios de ustedes, soy Santo. (Lev 19, 2)

O sea que, para ser santos, como Dios es Santo, hay que ser misericordiosos, como Dios es misericordioso.

Así que, lejos de que la santidad sea separación de lo impuro, como pensaban los Fariseos, la santidad consiste en ser misericordioso.


40.      ¿Qué  nos  ha  dado  Jesús  con  las enseñanzas del Sermón de la Montaña?

 Las nuevas leyes del Reino.  Es una nueva Ley para una Nueva Alianza.

Si bien la Antigua Alianza estaba limitada a Israel, la Nueva Alianza estaba abierta a todos, era universal (católica).  Así que hay que mostrar misericordia a todos. 

Esto explica el sorprendente llamado de amar aún a los romanos, porque ellos también están invitados al Reino.  Jesús no quiere sacarlos de Israel:  quiere que los gentiles y los romanos formen parte del nuevo Israel.

El buen trato a los enemigos tiene una finalidad práctica:  hacer que nuestros enemigos se hagan amigos de Cristo.  De hecho, muchos gentiles, romanos y otros, se hicieron cristianos.


41.     ¿Qué sucede después de este Sermón que tuvo lugar
en lo que se llama hoy el Monte de las Bienaventuranzas, hablando Jesús desde arriba a su audiencia que estaba ubicada ladera abajo hasta llegar al Mar de Galilea?  (ver arriba fotos del Monte de las Bienaventuranzas)    

Jesús baja a Cafarnaún.  En el camino sana al criado del Centurión romano que salió a su encuentro, el que le dijo no soy digno de que entres en mi casa….  Luego fue hacia el sur y revivió al hijo de la viuda en Naím. 


La humildad del Centurión romano

Regresa hacia Cafarnaún y recibe a los discípulos de San Juan Bautista, que venían de parte de él a preguntar si Jesús era el que debía venir.  Y Jesús le contesta con la profecía de Isaías:  Cuenten a Juan lo que han visto y oído:  los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados. (cf. Is 35, 5-6).

Y termina este mensaje diciendo:  Feliz el que no se escandaliza de Mí, significando que no es un guerrero salvador el Mesías que ha llegado, porque muchos se escandalizarían de que el Mesías no era lo que esperaban.

Luego sucede la cena casa del fariseo, a la que entra la mujer pecadora que enjuga los pies de Jesús con perfume y a la que el Señor perdona.  (Lc 7, 36-50)

Posteriormente es acusado de actuar bajo el poder del demonio, después de haber expulsado un demonio que era mudo. (Lc 11, 14-23).  Y, a raíz de esta acusación, describe lo que es el pecado contra el Espíritu Santo:  atribuir al demonio la obra de Dios. (Mt 12, 31-37)

Sucede luego el incidente de los parientes y su Madre que llegaron a donde estaba Jesús enseñando.  Y declara: El que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.  (Mc 3, 31-35).
 

DESCRIPCION DEL REINO: 
LAS PARABOLAS

42.     ¿De qué manera comienza Jesús a describir  el  Reino  que  El  ha  venido  a instaurar?

Comienza la predicación en forma de Parábolas.


43.     ¿Cuál  fue   la  primera  Parábola  que contó Jesús?

LA PARABOLA DEL SEMBRADOR:

Jesús describe su enseñanza sobre la Parábola del Sembrador como la palabra del Reino (Mt 13, 19).  Es probable que Jesús esté haciendo alusión a las diferentes respuestas que su predicación está teniendo entre sus oyentes. 

Por eso esta Parábola puede aplicarse muy bien a cada uno de nosotros:   cómo respondemos a la Palabra de Dios, cómo respondemos a lo que nos dice el Señor.

El sembrador  lanza sus semillas en cuatro terrenos diferentes, lo cual da origen a cuatro respuestas diferentes.  El Sembrador es Jesús y la semilla es su Palabra acerca del Reino, es decir, acerca del anuncio del Evangelio.

Jesús, El Sembrador

Leer: Mateo 13, 1-9

Hay que tener oídos abiertos a las cosas del espíritu, al mensaje del Reino, a las cosas que Dios nos dice.  Así podremos escuchar.  De no ser así, cada vez seremos más sordos.

Mt 13:
      10.    Los discípulos se acercaron y preguntaron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?»
      11.    Jesús les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no.
      12.    Porque al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.

El que no tiene nada en su vida espiritual se le quitará todo lo que tiene.  Y ¿qué tiene? Nada que valga para la vida del espíritu y para el Reino de los Cielos.  Así, hasta esas cosas sin valor espiritual le serán quitadas.  Y al que tiene cosas que nutren la vida espiritual se le dará más, porque está abierto a las cosas del espíritu y las puede recibir.

Leer Mateo 13, 13-15

Los que no quieren escuchar la Palabra de Dios, acaban por entenderla cada vez menos.  Han cerrado los oídos  los ojos y el corazón irá siendo cada vez más insensible a la voz de Dios.

      18.    Escuchen ahora la parábola del sembrador:
      19.    Cuando uno oye la palabra del Reino y no la interioriza, viene el Maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ahí tienen lo que cayó a lo largo del camino.

¿Cuántas veces oímos el mensaje del Evangelio cada Domingo en Misa, pero no logramos captar su significado?  Si la Palabra no la entendemos, no puede dar fruto.  El primer obstáculo es la falta de comprensión y de interiorización de la Palabra de Dios.

Por eso ustedes están recibiendo este Curso de Biblia que debe ayudarlos a interesarse por el mensaje de Cristo y a comprenderlo para aplicarlo a la vida y a cada situación que se vaya presentando.

      20.    La  semilla  que  cayó  en  terreno pedregoso, es aquél que oye la Palabra y en seguida la recibe con alegría.          
      21.    En él, sin embargo, no hay raíces, y no dura más que una temporada. Apenas sobreviene alguna contrariedad o persecución por causa de la Palabra, inmediatamente se viene abajo.

Esta semilla no echa raíces y se seca.  Al principio se recibe el Reino de Dios con entusiasmo, pero una vez que ese Reino propone exigencias, entonces lo descartamos.  Jesús quiere que echemos raíces para estar bien asentados en su Palabra, en su Reino…exigencias incluidas. 

22.    La semilla que cayó entre cardos, es aquél que oye la Palabra, pero luego las preocupaciones de esta vida y los encantos de las riquezas ahogan esta palabra, y al final no produce fruto.

A  esta semilla la ahogan las espinas.  Muchas espinas amenazan la siembra, especialmente en la cultura del mundo actual También hay hierbas malas que hay que estar sacando para que no prevalezcan sobre el fruto sembrado por el Sembrador.  Así como un buen jardinero tiene que estar sacando la hierba mala, así la persona tiene que estar cuidando su matica, para que se convierta en una planta fuerte, que no la ahoguen las espinas y no la debiliten las hierbas malas.  Eso requiere esfuerzo.  Si no estamos concientes de que hay que estar en esta lucha contra lo malo, la fe termina por debilitarse y no producir fruto.

23.    La semilla que cayó en tierra buena, es aquél que oye la Palabra y la comprende. Este ciertamente dará fruto y producirá cien, sesenta o treinta veces más.»

Estas son las semillas que sí darán fruto:  unas más, otras menos.  Estas si comprendieron e interiorizaron la Palabra de Dios, tuvieron perseverancia a pesar de las dificultades y se esforzaron por cuidar la planta de la maleza y las espinas. 


44.     ¿Se refiere esta parábola solamente a varios tipos de personas?

  No sólo a los diferentes tipos de personas que reciben la Palabra de Dios.  Puede servirnos a cada uno para estar prevenidos de los diferentes tipos de obstáculos que vamos a tener al tratar de pertenecer al Reino de Cristo.  Y esos problemas pueden presentársenos en cualquier momento durante nuestro camino hacia el Reino de los Cielos.


45.     ¿Qué debemos hacer con la Palabra de Dios? 

Primero, tenemos que tratar de comprender la Palabra de Dios.  Esta se comprende cada vez mejor en la oración.  El Espíritu Santo es el mejor Maestro.   Y El nos enseña primordialmente cuando oramos.  El nos abre el entendimiento para comprender mejor las Escrituras.

También tenemos que leer la Biblia, las lecturas de la Misa de cada Domingo y tratar de reflexionar sobre ella, guiados por el Espíritu Santo.

Luego no podemos dejar que las dificultades nos hagan desistir de permanecer en el Reino.  Vendrán exigencias, sufrimientos, problemas y hasta persecuciones a causa del Reino, pero no podemos desfallecer:  hay que continuar.  La perseverancia es indispensable para pertenecer al Reino de Cristo.

No podemos dejar que las voces del mundo y de la cultura actual debiliten nuestra fe.  Como buenos jardineros tenemos que estar pendientes de sacar la mala hierba que ahoga el mensaje de Cristo, porque siembra dudas, pretende hacernos creer cosas que no coinciden con lo que es el Reino de Dios, con lo que es la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia. 

Con oración, con los Sacramentos, especialmente con la Confesión, podemos estar en el mundo, sin dejarnos contaminar del mensaje anti-Dios, anti-Iglesia, anti-Católico, anti-Vida, anti-espiritual.  Podemos estar en medio de la gente, pero sin seguir a las mayorías en su error (Ex 23, 2).  Eso es cuidar como buenos jardineros la planta que Cristo ha sembrado en nuestras almas. 

      34.    Todo esto lo contó Jesús al pueblo en parábolas. No les decía nada sin usar parábolas,
      35.    de manera que se cumplía lo dicho por el Profeta: Hablaré en parábolas, daré a conocer cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.
      36.    Después Jesús despidió a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de las malas hierbas sembradas en el campo.»

Esta y otras seis Parábolas, que nos narra Mateo 13 fueron dirigidas a las muchedumbres que se encontraban en los alrededores del Lago de Genesaret, afuera de la casa de Pedro en Cafarnaún, donde Jesús vivía y donde había establecido su sitio de trabajo o centro de operaciones.

Pero nótese que la explicación de las Parábolas se las da sólo a los discípulos en privado, dentro de la casa de Pedro.


46.     ¿Qué representa la casa de Pedro?

Es la Iglesia.  Es sólo dentro de la Iglesia que podemos comprender el Reino de Dios.  Es como ir a una bella Catedral gótica y observar los vitrales desde fuera:  no vemos nada, no entendemos nada.  Pero si entramos podemos ver su iluminación, su belleza, sus detalles y lo que representan.

El Reino no puede estar separado de Cristo, tampoco puede estar separado de su Iglesia.


47. 
    Entonces…  ¿el  Reino  de  Cristo  es terrenal o es celestial?

Cristo nos dice que su Reino no es de este mundo.  Pero, sin embargo, su Reino también está en este mundo.  El Reino de Cristo, aunque está en el mundo, no es de este mundo, pues Jesucristo no vino a establecer un poderío terrenal.  Jesucristo no vino a establecer un poder temporal que derrocara a los Romanos.

En este sentido, su Reino no es terrenal, sino celestial.  No es humano, sino divino.  No es temporal, sino eterno

Pero su Reinado está en medio del mundo:  está en cada uno de nosotros.  O, mejor dicho:  está en cada uno de nosotros cuando Cristo vive en nosotros y nosotros permitimos que ese Rey que es el Señor, reine en nuestro corazón, reine en nuestra alma, reine en nuestra vida. 

ORACION

Señor, Jesús, que eres Dios:
Tú pasaste por pecador en el Jordán,
al cargar con nuestros pecados.

 Luego nos redimiste en la Cruz.
Al salir del agua, se abrieron los cielos
y  se oyó la voz del Padre
que decía que eras su Hijo amado.

Quiero imitarte, Jesús,
haciendo la Voluntad del Padre
en esta vida en la tierra,

para que cuando llegue el momento
de pasar a la Vida Eterna,

 también se abra el Cielo para mí
y pueda escuchar la voz del Padre

que me llama
para entrar a tu Reino en el Cielo.

Mientras tanto, quiero formar parte
de tu Reino aquí en la tierra, Señor.

Tu Reino, que está en medio del mundo,
 pero que no sigue
las directrices del mundo.

Ayúdame, Señor,
a no seguir a las mayorías en sus errores,

sino a seguirte a Ti,
que eres el Rey del Cielo y de la tierra.

Gracias por sembrar en mí
tu semilla de santidad
para ser parte de tu Reino.

Quiero preparar bien mi tierra
para recibir esa semilla buena
que Tú esparces

a través de las enseñanzas que recibimos
y de tantas otras gracias
que continuamente nos regalas.

Quiero dar fruto, Señor, fruto abundante,
de buenas obras,
haciendo lo que Tú quieres de mí.

Muéstrame, Jesús,
el camino hacia tu Reino, 
para seguirlo de inmediato.

Amén.

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