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LECCION # 22

EL MESÍAS IV
Ultima Cena - Condena a muerte

plano Jerusalem cuando Jesús
Plano de Jerusalén en tiempos de Jesús

1.     ¿Qué sucedió  después de los discursos sobre la destrucción de Jerusalén y el Juicio Final y el fin del mundo?

Mateo 26:
       1. Cuando Jesús terminó todos estos discursos, dijo a sus discípulos:    
       2. «Ustedes saben que la Pascua cae dentro de dos días, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.»
       3. Por entonces, los jefes de los sacerdotes y las autoridades judías se reunieron en el palacio del sumo sacerdote, que se llamaba Caifás,
       4. y se pusieron de acuerdo para detener a Jesús con artimaña y darle muerte.
       14. Entonces uno de los Doce, que se llamaba Judas Iscariote, se presentó a los jefes de los sacerdotes
       15. y les dijo: «¿Cuánto me darán si se lo entrego?» Ellos prometieron darle treinta monedas de plata.
       16. Y a partir de ese momento, Judas andaba buscando una oportunidad para entregárselo.


2.     ¿Cuál fue el último discurso público de
        Jesús?

Esto que nos informa San Juan que dice en alta voz:

Juan 12:
       44.    Pero Jesús dijo en alta voz: «El que cree en Mí no cree solamente en mí, sino en Aquél que me ha enviado.
       45.    Y el que me ve a Mí ve a Aquél que me ha enviado.
      
46.    Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en Mí no permanezca en tinieblas
      
47.    Si alguno escucha mis palabras y no las guarda, Yo no lo juzgo, porque Yo no he venido para condenar al mundo, sino para salvarlo.
       48.    El que me rechaza y no recibe mi palabra ya tiene quien lo juzgue: la misma palabra que Yo he hablado lo condenará el último día.
       49.    Porque Yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre, al enviarme, me ha mandado lo que debo decir y cómo lo debo decir.
      
50.    Yo sé que su mandato es vida eterna, y Yo entrego mi mensaje tal como me lo mandó el Padre.»


3.     ¿Qué nos narran los Evangelios después de este discurso?

Jesús manda a Pedro y Juan a preparar la Cena Pascual.

Estos Apóstoles quizá estarían preguntándose intrigados:  “¿será ésta la Cena Pascual en que sucederá el nuevo Éxodo, la redención de Israel, la liberación de Israel de los Romanos?

La relevancia del momento también la sentía Jesús, pues relacionaba esta Pascua con su Pasión:  «Yo tenía gran deseo de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer.» (Lc 15, 22)

En la Cena Pascual del Antiguo Testamento se revivía el acontecimiento del Éxodo.  Por eso Jesús esperó el momento de la celebración de la Pascua judía para su Muerte:  ésa era su hora, porque la Redención sería el nuevo Éxodo.

En esa Cena Pascual habían cuatro copas de vino mezcladas con agua, había un cordero que se comía y se contaba la historia de la liberación de Egipto.

De allí que el Catecismo nos diga:  “Al celebrar la Última Cena con sus Apóstoles durante el Banquete Pascual, Jesús dio su sentido definitivo a la Pascua judía” (#1340)     

Para darle sentido suyo propio a su Última Cena Pascual, Jesús sigue la tradición judía, pero cambia las palabras y las oraciones.  Además, no hay cordero.  Ninguno de los Evangelistas menciona que comieran cordero. 


4.     ¿Por   qué  no hay cordero en  la  Última Cena?

Porque Jesús hace una cosa imprevista:  sustituye el cordero pascual por Sí mismo. 

Mateo 26:
       26.    Mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman; esto es mi cuerpo.»
       27.    Después tomó una copa, dio gracias y se la pasó diciendo: «Beban todos de ella:
       28.    esto es mi sangre, la sangre de la Nueva Alianza, que es derramada por una muchedumbre, para el perdón de sus pecados.»

Jesús se entrega como “verdadero Cordero Pascual” (Prefacio de la Misa de Pascua), a ser sacrificado en la Cruz al día siguiente.

Nos lo explica  San Pedro:  No olviden que han sido rescatados … pero no con un rescate material de oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha ni defecto. (1ª Pe 1, 18-19)

cordero
Jesús nuestro Cordero sin mancha

Y San Pablo:  Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado. (1ª Cor 5, 7)

Por eso decimos justo antes de recibir a Jesús:  “Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros”.

Podemos entender entonces, por qué Jesús quiso instituir el Sacramento de su Cuerpo y su Sangre durante la Cena Pascual.  Esa era su hora:  el momento de la celebración de su Última Cena Pascual en la tierra.  Así cerró la Antigua Alianza y abrió la Nueva Alianza. 

  Pero hay algo más:  los israelitas debían, no sólo sacrificar el cordero, sino también comer el cordero pascual esa noche, para quedar libres de la esclavitud del Faraón y de Egipto.  En cada Santa Misa se reactualiza la Última Cena y el sacrificio de Cristo en la Cruz.  Y comer nuestro Cordero Pascual nos hace libres de la esclavitud del Demonio y del pecado.


5.     ¿Qué   significa  esto  es  mi  sangre,  la sangre  de   la  Nueva Alianza
,  que es derramada por una muchedumbre, para el perdón de sus pecados.»?                          

La sangre era un elemento esencial de las alianzas.  Cuando Moisés selló la Antigua Alianza entre Yavé e Israel, lo hizo con sangre:  Entonces Moisés tomó la sangre con la que roció el pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la Alianza que Yavé ha hecho con ustedes, conforme a todos estos compromisos.» (Ex 24, 8)

Son las mismas palabras que se repiten para la Consagración en la Santa Misa:  Esta es la Sangre de la Alianza Nueva y Eterna, que será derramada por ustedes para el perdón de los pecados.

misa-Calvario
Jesús se inmoló en la Cruz por nosotros

Pero hay algo más:  los paganos consumían la sangre de los animales sacrificados con la idea de participar de la “fuerza vital” del animal.  La ley judía prohibía el consumo de sangre animal (Lev 17, 14).Esto era así porque la sangre significaba vida y tomar la sangre de algún animal era participar de esa vida animal.  Comer la carne sí estaba bien, porque eso significaba compartir la muerte del animal, o sea, morir a la naturaleza animal.

Entonces, tomar de la Sangre de Jesús, del Dios-Hombre, era participar de su Vida Divina. 

Con la Sangre de la Nueva Alianza se cumple una de las profecías más significativas del Antiguo Testamento

Jer 31:
       31.    Ya llega el día -dice Yavé, en que Yo pactaré con el pueblo de Israel (y con el de Judá) una nueva alianza.        
       32.    No será como esa alianza que pacté con sus padres, cuando los tomé de la mano, sacándolos de Egipto. Pues ellos quebraron la alianza, siendo que Yo era su Señor.    
       33.    Esta es la alianza que Yo pactaré con Israel en los días que están por llegar, dice Yavé: pondré mi ley en su interior, la escribiré en sus corazones, y Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

Con la Sangre de Cristo se sella esta Nueva Alianza en esta nueva Pascua que trae la salvación, no de la esclavitud del Faraón y de Egipto, sino de la esclavitud del Demonio y del pecado.

La Sangre de Cristo borra nuestra identidad de pecadores para darnos la nueva identidad de hijos de Dios.


6.     ¿Qué significará
«Y les digo que desde ahora no volveré a beber del jugo de las uvas, hasta el día en que lo beba nuevo con ustedes en el Reino de mi Padre.»  (Mt 26, 29)?

Jesús se refiere al banquete final, que es el Banquete de las Bodas del Cordero, el cual de acuerdo a las parábolas que Jesús nos contó, tendrá lugar en el Cielo.  La Eucaristía, la Pascua de Jesús, es un abrebocas de ese otro Banquete.

El Apocalipsis de San Juan nos da una breve descripción de lo que será ese Banquete de Bodas, la cual coincide con las parábolas de Jesús al respecto.  Y nos dice:

Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero,   «Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.» (Ap 19, 7-9)

adración

La adoración del Cordero

Por eso antes de recibir la Sagrada Comunión se nos dice:  Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  Dichosos los llamados a esta Cena”.  Cada Misa y Comunión es preludio de la Cena escatológica.


7.     Además del agradecimiento y de recibir lo más dignamente posible la Sagrada Comunión   ¿de qué otra manera podemos mejor participar en la Eucaristía?  ¿Cómo podemos ofrecernos mejor a Dios?

Cuando el Sacerdote en el Ofertorio de la Misa ofrece el Pan y el Vino a ser consagrados, nos está ofreciendo también a nosotros junto con Cristo

El Ofertorio es muy importante, pues en ese momento debemos ofrecernos nosotros, poniendo todo nuestro ser –lo que somos y tenemos- allí en el altar, junto con las especies eucarísticas.  Y ese Pan y ese Vino luego serán transformados en Cristo mismo y dado a nosotros en la Comunión, para alimentar nuestra alma. 

Más aún, en la preparación del cáliz, el Sacerdote vierte el Vino y luego coloca una gota de agua también, recuerdo de las copas de vino con agua de la Pascua judía. 

Pero, mucho más significativo es que esa gotita de agua representa la humanidad de Cristo y nuestra propia humanidad.  Esa mezcla de Vino y agua representan la Unión Hipostática de la Divinidad y la humanidad de Cristo, pero allí en el Cáliz también estamos representados nosotros. 

Por eso el Sacerdote dice:  “Por la mezcla de esta agua y vino podamos participar de la divinidad de Aquél que se dignó a participar de nuestra humanidad”.

El Ofertorio no es un momento superfluo en la Santa Misa.  Aunque estén recogiendo la ofrenda monetaria, hay que estar pendiente de unirnos a todo lo que está sucediendo en el altar y ofrecernos junto con el Pan y el Vino.


8.     ¿Por qué llamamos a todo esto “Eucaristía”?

Eucaristía significa gracias, agradecimiento en griego.  San Lucas nos dice:  Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes.  Hagan esto en memoria mía.»

Hay una oración de acción de gracias hecha por Jesús.  Y el agradecimiento es lo que debe brotar por este augusto Sacramento que Jesús nos ha dejado.  La Eucaristía es una oración de acción de gracias a Dios Padre por todo los que nos ha dado en su infinita Bondad, especialmente por habernos dado a su Hijo.


9.     ¿Cómo funciona la Sagrada  Comunión al nosotros recibirla?

A lo largo de su vida pública Jesús continuamente dio de Sí mismo, sanando, enseñando, predicando, incansablemente,  casi sin tiempo para descansar. 

Pero en la Cena Pascual no sólo dio de Sí mismo, sino que se dio a Sí mismo.  La Eucaristía es Jesús mismo con todo su ser de Hombre y todo su Ser de Dios. 

Este “Pan” es un pan especialísimo, pues lo comemos, pero quien actúa es Cristo resucitado, no el pan ingerido.  Y Cristo actúa asimilándonos a El.  Al recibirlo es El quien nos transforma y nos une a El.  “Nos unimos a El y nos hacemos con El un solo cuerpo y una sola carne” (San Juan Crisóstomo).

Diferente a cuando comemos alimentos corrientes, en la Comunión, más que asimilar el Pan y el Vino consagrados, somos asimilados a Cristo.  Asimilar en ambos significados:  semejanza y asimilación de sustancia.


 PARALELISMOS entre
JESUS CORDERO y CORDEROS DE LA PASCUA
Año 33 dC

  • Los rebaños sacrificiales que se criaban para la Pascua en las afueras de la ciudad, entraban a Jerusalén para ser llevados al Templo a partir del día 9 del mes de Nisan = Domingo de Ramos.
  • Jesús entra a Jerusalén ese día y va al Templo (Mc. 11, 11)
  • Los corderos eran seleccionados y llevados al Templo el día Nisan 10 (Lunes), para ser observados hasta Nisan 14 (Viernes) que no tuvieran defecto alguno. (“El día 10º de este mes tome cada uno un cordero” –Ex. 12, 3)
  • Jesús regresa de Betania y vuelve ese día al Templo.  Es el día que saca a los mercaderes del Templo. (Mc. 11, 15) y es observado todos esos días mientras está en Jerusalén, pues desde hace tiempo buscaban una ocasión para apresarlo y matarlo.
  • El día Viernes (Nisan 14) como a las 9 am se escogían los corderos que no tenían defecto.  (“Escogerán un corderito sin defecto .. lo reservará hasta el día 14 de este mes” –Ex. 12, 5 y 6)
  • A esa misma hora, Pilato declaraba:  He aquí el Hombre; no encuentro falta en El. (Jn. 19, 4).  Esto recuerda también las palabras de San Juan Bautista:  He ahí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo (Jn. 1, 29).
  • El mismo Viernes a partir de las 3 pm se estaban sacrificando los corderos pascuales en el Templo.
  • Jesús, el verdadero Cordero Pascual, muere el día Viernes a las 3 pm.
  • Ese día Viernes de las 6 pm en adelante, durante la noche de Viernes para Sábado, se comía la Cena Pascual. 
  • Jesús celebró la Ultima Cena antes de la Fiesta de Pascua.  San Juan dice:  “Antes de la Fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de salir de este mundo para ir al Padre … hicieron la Cena” (Jn. 13, 1-2) 

interior del Cénaculo
Parte interior del Cenáculo

 

Exterior del Cenáculo
Parte exterior del Cenáculo


10.     ¿Qué otras cosas sucedieron aquí en el Cenáculo aquella noche de la Ultima Cena?  ¿Qué hizo Jesús antes de instituir la Sagrada Eucaristía?

            Jesús lavó los pies a los Apóstoles.

comiendo en sofa
Gente de ese tiempo comiendo en divanes

En tiempos de Jesús se comía recostado sobre unos divanes con cojines al lado de la mesa en vez de comer sentados.  Los pies quedaban hacia afuera y era costumbre que un esclavo se los fuera lavando a los comensales.  Jesús quiere darnos ejemplo de servicio y humildad, haciendo algo que hacía un esclavo.  Eso explica la reacción de San Pedro:

Juan 13:
       6.    Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: «¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?»
       7.    Jesús le contestó: «Tú no puedes comprender ahora lo que estoy haciendo. Lo comprenderás más tarde.»
       8.    Pedro replicó: «Jamás me lavarás los pies.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no podrás tener parte conmigo.»
       9.    Entonces Pedro le dijo: «Señor, lávame no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»

Lavatorio pies-Giotto
Jesús lava los pies a los apóstoles
(Giotto)


11.     ¿Qué significado tienen estas palabras de Jesús sobre el lavatorio de los pies?

Juan 13:
       10.    Jesús le dijo: «El que se ha bañado, está completamente limpio y le basta lavarse los pies. Y ustedes están limpios, aunque no todos.»

Que está purificando a los Apóstoles antes de darles la Comunión.  También descubrió el pecado de Judas:  no estaba limpio, porque estaba en pecado, aunque le fueron lavados los pies también. 

Para nosotros significa que hay que estar purificados antes de recibir a Jesús en la Sagrada Comunión, pero que no basta confesarse para comulgar, sino que hay que estar de veras arrepentidos de los pecados, para estar suficientemente limpios.  Si no, la gracia del perdón que nos da Jesús en la Confesión rueda (por así decirlo) sobre nuestra alma no arrepentida.


12
.     ¿Qué cosas importantes les dijo Jesús esa noche a sus Apóstoles?

Jesús dio su último discurso, lo que se llama la Oración Sacerdotal de Jesús, la cual contenía los siguientes temas:

.    El mandamiento nuevo: 
Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ustedes deben amarse unos a otros como Yo los he amado.  En esto reconocerán todos que son mis discípulos, en que se amen unos a otros.» (Jn 13, 24-15) 

.    Conforta a los Apóstoles acerca de su partida:
En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. (Jn 14, 2)

.    Les dice cómo ir a donde El se va: 
Para ir a donde Yo voy, ustedes ya conocen el camino.»     Entonces Tomás le dijo: «Señor, nosotros no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?» Jesús contestó: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por Mí. (Jn 14, 4-6)

.    Promete el Espíritu Santo:
Si ustedes me aman
, guardarán mis mandamientos, y Yo rogaré al Padre y les dará otro Protector que permanecerá siempre con ustedes (Jn 14, 15-16)Para recibir el Espíritu Santo hay que amar a Dios guardando sus Mandamientos.

.    Vuelve a prometer el Espíritu Santo:
Les he dicho todo esto mientras estaba con ustedes.  En adelante el Espíritu Santo, el Intérprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que Yo les he dicho. (Jn 14, 25-26)

.    Si no estamos unidos a El, morimos:
Permanezcan en Mí como Yo en ustedes. Una rama no puede producir fruto por sí misma si no permanece unida a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en Mí.  Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, pero sin Mí, no pueden hacer nada. (Jn 15, 4-5)

.    Ratifica el mandamiento del amor:
Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como Yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos, y ustedes son mis amigos, si cumplen lo que les mando (Jn 15, 12-1). Amar como El nos ha amado significa estar dispuesto a dar la vida por el otro:  poner las necesidades del otro por encima de las propias e, inclusive, llegar al martirio, si fuera necesario.

.    Anuncia persecuciones:
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más que su patrón. Si a Mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes. ¿Acaso acogieron mi enseñanza? ¿Cómo, pues, acogerían la de ustedes?  Les harán todo esto por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió. (Jn 15, 20-21)

.    Jesús ora por sus Apóstoles:
Yo ya no estoy más en el mundo, pero ellos se quedan en el mundo, mientras Yo vuelvo a Ti.  No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. Así como Tú me has enviado al mundo, así Yo también los envío al mundo. (Jn 17, 11 y 15-18)

.    Jesús ora por la Iglesia y por la unidad de todos con Dios y entre nosotros:
No ruego sólo por éstos, sino también por todos aquéllos que creerán en Mí por su palabra.  Que todos sean uno como Tú, Padre, estás en Mí y Yo en Ti. Que ellos también sean uno en Nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado.  Yo les he dado la Gloria que Tú me diste, para que sean uno como Nosotros somos uno:  Yo en ellos y Tú en Mí. Así alcanzarán la perfección en la unidad, y el mundo conocerá que Tú me has enviado y que Yo los he amado a ellos como Tú me amas a Mí. (Jn 17, 20-23)


13
.     ¿Qué sucede después de la Ultima Cena?

Jesús se va con sus Apóstoles al Huerto de los Olivos y allí tiene lugar la ORACION (AGONIA) DE JESUS EN EL HUERTO.

Cuando terminó de hablar, Jesús pasó con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había allí un huerto, y Jesús entró en él con sus discípulos. (Jn 18, 1)

Mapa de Jerusalén
Mapa de Jerusalén en tiempos de Jesús

 

Camino al Monte de los Olivos
Camino hacia Getsemaní

Mt 26:
       36.    Llegó Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a sus discípulos: «Siéntense aquí, mientras Yo voy más allá a orar.»
       37.    Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentir tristeza y angustia.
       38.    Y les dijo: «Siento una tristeza de muerte. Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos.»

Lc 22:
       41.    Después se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, y doblando las rodillas oraba
       42.    con estas palabras: «Padre, si quieres, aparta de Mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.»
       43.    (Entonces se le apareció un Ángel del cielo para animarlo.
       44.    Entró en agonía y oraba con mayor insistencia. Su sudor se convirtió como gotas de sangre que caían hasta el suelo.)


Mt 26:
       43.    Volvió otra vez donde los discípulos y los encontró dormidos, pues se les cerraban los ojos de sueño.
       44.    Los dejó, pues, y fue de nuevo a orar por tercera vez repitiendo las mismas palabras.
       45.    Entonces volvió donde los discípulos y les dijo: «¡Ahora pueden dormir y descansar! Ha llegado la hora y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.
       46.    ¡Levántense, vamos! El traidor ya está por llegar.»
       47.    Estaba todavía hablando, cuando llegó Judas, uno de los Doce. Iba acompañado de una chusma armada con espadas y garrotes, enviada por los jefes de los sacerdotes y por las autoridades judías.

       48.    El traidor les había dado esta señal: «Al que yo dé un beso, ése es; arréstenlo.»
       49.    Se fue directamente donde Jesús y le dijo: «Buenas noches, Maestro.» Y le dio un beso.    


Lc 22:
       48.    Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?»

Jn 18:
       4.     Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les dijo: «¿A quién buscan?»
       5.     Contestaron: «A Jesús el Nazoreo.» Jesús dijo: «Yo soy.» Y Judas, que lo entregaba, estaba allí con ellos.
       6.    Cuando Jesús les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron al suelo.
       7.    Les preguntó de nuevo: «¿A quién buscan?» Dijeron: «A Jesús el Nazoreo.»
       8.    Jesús les respondió: «Ya les he dicho que soy Yo. Si me buscan a Mí, dejen que éstos se vayan.»
       10.    Simón Pedro tenía una espada, la sacó e hirió a Malco, siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha.
       11.     Jesús dijo a Pedro: «Coloca la espada en su lugar. ¿Acaso no voy a beber la copa que el Padre me ha dado?»
       12.     Entonces los soldados, con el comandante y los guardias de los judíos, prendieron a Jesús, lo ataron.

Jesús cruzó el Valle del Cedrón, que es un arroyo que separa la ciudad de Jerusalén del Monte de los Olivos y llegó al Huerto de Getsemaní a orar.

Valle del Cedrón
Valle de Cedrón - Monte de los Olivos-
Jardín de Getsemaní

La facilidad con que Jesús entraba a aquel jardín ha hecho suponer a algunos historiadores que el lugar era propiedad de la familia de su Madre.  Otro indicio de que era un huerto propio es que se cree que la Santísima Virgen pudo haber sido sepultada allí y los muertos solían sepultarse en terrenos pertenecientes a la familia.   En el siglo V comienza a haber testimonios escritos que hablan del sepulcro de María. Uno de éstos, Breviarius de Hierusalem, de un autor anónimo, al describir los Santos Lugares del valle del Cedrón, escribe lo siguiente: “Allí se ve la Basílica de Santa María y en ella está su sepulcro. Allí entregó Judas a Nuestro Señor Jesucristo.” Aquí vemos esta pintura titulada La Asunción de la Virgen María, donde puede verse el sepulcro de la Virgen en el Huerto de Getsemaní:

Asunción Virgen
La Asunción de la Virgen María

Dejó a ocho de los Apóstoles a la entrada del Huerto y sólo se llevó a los tres que habían sido testigos de la Transfiguración, pues la agonía o lucha que iba a tener esa noche podía escandalizar a los que no habían tenido la experiencia que Pedro, Santiago y Juan vieron en el Tabor.


14
.    ¿Por qué Jesús le reclama a los Apóstoles el no haber velado con El en oración?

La lucha que Jesús tuvo esa noche previa a su muerte le hizo sentir la necesidad del consuelo de sus creaturas.

Para entender la agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos –y también los posteriores sufrimientos de su Pasión y Muerte- debemos recordar que la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo no podía sufrir:  sólo podía sufrir su naturaleza humana.

Más aún, su naturaleza humana, siendo inseparable de su naturaleza divina, sólo podía sufrir en la medida de que El permitiera que sufriera.  Jesucristo entró a su Pasión por su propia voluntad y dejó que el tormento y el temor tomaran su corazón sólo cuando estaba a suficiente distancia de los ocho apóstoles que dejó a la entrada.  A los otros tres los había preparado con la Transfiguración.

Pero para que su naturaleza humana pudiera sufrir, su divinidad se apartó de ella, “la dejó de su cuenta”, –por así decirlo, a falta de una mejor manera de describir este misterio- y le impidió todo tipo de consuelo interior, como bien puede verse en la narración que todos los Evangelistas nos dan sobre lo ocurrido esa noche.

A tal punto se abajó el Dios-Hombre, que tuvo necesidad de buscar consuelo en las creaturas:  los Apóstoles y los Ángeles. 

Jesús en el huerto  
El intenso sufrimiento de Jesús
en el Huerto de los Olivos

En este momento del comienzo de su Pasión, Jesús nos quiere dejar constancia que, como Hombre, El sufría todo intensamente, y que el temor, el dolor y el horror le causó tanta angustia como pudiera causarle a cualquier ser humano.

De allí su oración al Padre por tres veces:  «Padre, si quieres, aparta de Mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.»


15
.    ¿Cuáles eran las causas de la profunda tristeza y la terrible lucha de Jesús en la Oración en el Huerto?

Vio ante El todos los muchísimos e inhumanos tormentos a que iba a ser sometido.

. Jesús tomó los pecados de todos los seres humanos sobre El.  Y en ese momento en que ya estaba a punto de completar la Redención, la abominación y la culpa de todos los pecados de todos los seres humanos de todos los tiempos, invadieron su Alma y la llenaron de una horrible e intensa aversión y repulsión.

. Nuestro Señor sabía de antemano que muchas almas iban a despreciar toda la entrega y esfuerzo de su dolorosa Pasión y Muerte, porque se perderían eternamente al no creer en El y al no amarlo.  Este conocimiento hacía el cáliz mucho más amargo y torturaba su Corazón, porque su Amor por ellos era infinito.  Así que su sufrimiento no era sólo por El, sino por todos los que ser perderían.

Muchos piensan que el consuelo que le trajo el Ángel en esos momentos fue la visión de todas las almas que sí se salvarían por su Pasión y Muerte.


16.    ¿Qué debemos imitar de la Oración de Jesús en el Huerto?

Su entrega y abandono, aún ante la más atroz perspectiva que le esperaba en pocas horas:  no se haga mi voluntad sino la tuya, Padre.   Así debe ser nuestra oración:  entregada y confiada a los designios de Dios.

Al meditar esta escena en el Primer Misterio Doloroso, podemos unirnos a la Oración de Jesús en el Huerto:  no se haga mi voluntad, sino la tuya, Padre.

17.    ¿Qué hicieron con Jesús?

Jn 18:
       12.    Entonces los soldados, con el comandante y los guardias de los judíos, prendieron a Jesús, lo ataron
       13.    y lo llevaron primero a casa de Anás. Este Anás era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año.

Anás había sido Sumo Sacerdote desde al año 6 al 15 dC.  Depuesto por el Procurador Romano anterior a Pilato, tenía aún un gran prestigio, casi como si siguiera siendo Sumo Sacerdote, ya que sus cinco hijos habían ocupado el puesto sucesivamente, y luego lo fue su yerno Caifás, desde el año 18 hasta el 35.  Le correspondía por tanto a Caifás presidir el Sanedrín, formado por 71 dirigentes del pueblo judío.

Anás no tenía ninguna autoridad para sentenciar a Jesús, pero su casa estaba en el paso y posiblemente lo llevaron allí a causa de su prestigio y tal vez para hacer tiempo a que el Sanedrín se reuniera como a las 3 am (!!!) en casa de Caifás con motivo de la captura de Jesús. 

Mt 26:
       57.    Los que tomaron preso a Jesús lo llevaron a casa del sumo sacerdote Caifás, donde se habían reunido los maestros de la Ley y las autoridades judías.
       59.    Los jefes de los sacerdotes y el Consejo Supremo andaban buscando alguna declaración falsa contra Jesús, para poderlo condenar a muerte.

Ya habían decidido dar muerte a Jesús, pero presentaban testigos para dar apariencia de justicia y para poder pasar una sentencia legal.

Por ley judía, la sentencia de muerte era sólo posible si se presentaban dos testigos con un testimonio unánime.  Si no era unánime, no procedía la pena de muerte (recordar el caso de Susana y el Profeta Daniel).

Mt 26:
       60.    Pero pasaban los falsos testigos y no se encontraba nada. Al fin llegaron dos
       61.    que declararon: «Este hombre dijo: Yo soy capaz de destruir el Templo de Dios y de reconstruirlo en tres días.»

La acusación pudo haber sido unánime, pero no era veraz.  Jesús no dijo  “Yo voy a destruir el Templo”, sino “Destruyan este Templo”, refiriéndose a Sí mismo, a su Cuerpo.  Como no le servían estos testimonios, Caifás indujo a Jesús a que hablara, esperando que sus palabras lo incriminaran:

Mt 26:
      
62.    Entonces el sumo sacerdote se puso de pie y preguntó a Jesús: «¿No tienes nada que responder? ¿Qué es esto que declaran en contra tuya?»
      63.   Pero Jesús se quedó callado. Entonces el sumo sacerdote le dijo: «En el nombre del Dios vivo te ordeno que nos contestes: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios?»
      64.    Jesús le respondió: «Así es, tal como tú lo has dicho. Y Yo les digo más: a partir de ahora ustedes contemplarán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Dios Todopoderoso, y Lo verán venir sobre las nubes del cielo.»
      65.    Entonces el sumo sacerdote se rasgó las ropas, diciendo: «¡Ha blasfemado! ¿Para qué necesitamos más testigos? Ustedes mismos acaban de oír estas palabras blasfemas.
       66.    ¿Qué deciden ustedes?» Ellos contestaron: «¡Merece la muerte!»

Los miembros del Sanedrín entendieron bien que Jesús se había declarado Dios.  Fue por esta causa que lo condenaron a muerte por blasfemia.  De allí que al presentárselo a Pilato dijeran:  «Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir, pues se ha proclamado Hijo de Dios.» (Jn. 19, 7) 

Al amanecer se volvió a reunir el Sanedrín para dar carácter oficial  a la condena.  Por eso volvieron a preguntarle lo mismo a Jesús:

Lc 22:
       66.    Cuando amaneció, se reunieron los jefes de los judíos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley, y mandaron traer a Jesús ante su Consejo.
       67.    Le interrogaron: «¿Eres tú el Cristo? Respóndenos». Jesús respondió: «Si se lo digo, ustedes no me creerán,
       68.    y si les hago alguna pregunta, ustedes no me contestarán.
       69.    Desde ahora, sin embargo, el Hijo del Hombre estará sentado a la derecha del Dios Poderoso.»
       70.    Todos dijeron: «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?» Jesús contestó: «Dicen bien, Yo soy.»
       71.    Ellos dijeron: «¿Para qué buscar otro testimonio? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.»

Así que fue por su propio testimonio que Jesús fue condenado a muerte.  Como no pudieron conseguir nada en su contra, convirtieron  su propio testimonio de ser Hijo de Dios en un crimen.  Por parte del Sanedrín, Jesús  fue condenado a muerte debido a que dio testimonio de su Divinidad!

Porque, por parte de los Romanos, la causal fue otra.  Veamos:

Mt 27:
       1.    Al amanecer, todos los jefes de los sacerdotes y las autoridades judías celebraron una reunión para decidir la manera de hacer morir a Jesús.
       2.    Luego lo ataron y lo llevaron para entregárselo a Pilato, el gobernador.

Jn 18:
       28.    Llevaron a Jesús de la casa de Caifás al tribunal del gobernador romano.  Los judíos no entraron para no quedar impuros, pues ese era un lugar pagano, y querían participar en la comida de la Pascua.
       29.    Entonces Pilato salió fuera, donde estaban ellos, y les dijo: «¿De qué acusan a este hombre?»
      
30.    Le contestaron: «Si éste no fuera un malhechor, no lo habríamos traído ante ti.»
      
31.    Pilato les dijo:  «Tómenlo y júzguenlo según su ley.»  Los judíos contestaron:  «Nosotros no tenemos la facultad para aplicar la pena de muerte.»

Sí podían aplicar la pena de muerte por blasfemia, pero la muerte hubiera  sido por lapidación, apedreado, como mataron a Esteban y como habían tratado de matar a Jesús en varias ocasiones.  Pero querían la peor de las muertes posibles, la que lo rebajara más:  la crucifixión, para que sus seguidores se sintieran avergonzados y desistieran de seguirlo.

Por eso, ante Pilato, que era quien podía dar la orden de crucificarlo,  tenían que cambiar la causal:  de blasfemo pasaba a agitador en contra de Roma y de oponerse al pago de los impuestos:

Lc 23:
       2.    Allí empezaron con sus acusaciones: «Hemos comprobado que este hombre es un agitador. Se opone a que se paguen los impuestos al César y pretende ser el rey enviado por Dios.»

Efectivamente le habían hecho una pregunta a Jesús, justamente en estos días de Pascua en Jerusalén, sobre si era lícito pagar impuestos o no, para incriminarlo con su respuesta.  Sabemos lo que contestó Jesús:  “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Lc 20, 25).  Pero de todos modos, tergiversaron su respuesta para hacerlo ver como un subversivo.

Tampoco Jesús se había proclamado Rey en ningún momento.  Sí había declarado que era el Mesías, el Cristo, pero nunca había dicho que era Rey de los Judíos.  Y sabemos que cuando trataron de hacerlo Rey, después de la Multiplicación de los Panes, se había escapado.

Es más, los Fariseos nunca lo aceptaron como Mesías justamente porque no pretendía ningún poder temporal o político.  Pero ahora lo acusan precisamente de esto.

Pilato decide interrogar a Jesús en privado:

Palacio de Pilato
Sitio donde Pilato interrogó a Jesús

Jn 18:
       33.    Pilato volvió a entrar en el palacio, llamó a Jesús y le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?»
      
34.    Jesús le contestó: «¿Viene de ti esta pregunta o repites lo que te han dicho otros de Mí?»
      
35.    Pilato respondió: «¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los jefes de los sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?
       36.    Jesús contestó: «Mi realeza no procede de este mundo. Si fuera rey como los de este mundo, mis guardias habrían luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reinado no es de acá.»

El Reino de Cristo es su Iglesia, que está en el mundo y es para el mundo, pero no es del mundo.  La Iglesia viene del Cielo y es un Reino de Verdad y de Gracia.

En este momento de Jesús ante Pilato, la Iglesia de Cristo era muy pequeñita, pero desde aquel entonces a hoy, Cristo se ha conquistado razas, naciones, reinos y personas en toda la faz de la tierra, por el poder de la Cruz.

La Iglesia es su Reino, pero no de este mundo, porque su finalidad no es de este mundo, sino del Cielo:  la santificación y la salvación de las almas.

Jn 18:
      
37.    Pilato le preguntó: «Entonces, ¿tú eres rey?» Jesús respondió: «Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Yo doy testimonio de la verdad, y para esto he nacido y he venido al mundo. Todo el que está del lado de la verdad escucha mi voz.»
       38.    Pilato dijo: «¿Y qué es la verdad?» Dicho esto, salió de nuevo donde estaban los judíos y les dijo: «Yo no encuentro ningún motivo para condenar a este hombre.»  

Pilato se da cuenta que Jesús es inocente y que no tenía intenciones de socavar la autoridad romana.

Lc 23:
       4.    Pilato se dirigió a los jefes de los sacerdotes y a la multitud. Les dijo: «Yo no encuentro falta alguna en este hombre.»
      
5.    Pero ellos insistieron: «Está enseñando por todo el país de los judíos y sublevando al pueblo. Comenzó en Galilea y ha llegado hasta aquí.»
       6.    Al oír esto, Pilato preguntó si aquel hombre era galileo.
      
7.    Cuando supo que Jesús pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo envió, pues Herodes se hallaba también en Jerusalén por aquellos días.
      
8.    Al ver a Jesús, Herodes se alegró mucho. Hacía tiempo que deseaba verlo por las cosas que oía de Él, y esperaba que Jesús hiciera algún milagro en su presencia.
      
9.    Le hizo, pues, un montón de preguntas. Pero Jesús no contestó nada.

Jn 18:
      
39.    (Les dijo Pilato): Pero aquí es costumbre que en la Pascua yo les devuelva a un prisionero: ¿quieren ustedes que ponga en libertad al Rey de los Judíos?»
      
40.    Ellos empezaron a gritar: «¡A ése no! Suelta a Barrabás.» Barrabás era un bandido.

Lc 23:
       18.    Pero todos ellos se pusieron a gritar: «¡Elimina a Éste y devuélvenos a Barrabás!
       19.    Este Barrabás había sido encarcelado por algunos disturbios y un asesinato en la ciudad.
      
20.    Pilato, que quería librar a Jesús, les dirigió de nuevo la palabra,
      
21.    pero seguían gritando: «¡Crucifícalo, crucifícalo!»
      
22.    Por tercera vez les dijo: «Pero, ¿qué mal ha hecho este hombre? Yo no he encontrado nada que merezca la muerte; por eso, después de azotarlo, lo dejaré en libertad.»
      
23.    Pero ellos insistían a grandes voces pidiendo que fuera crucificado, y el griterío iba en aumento.
      
24.    Entonces Pilato pronunció la sentencia que ellos reclamaban.
      
25.    Soltó al que estaba preso por agitador y asesino, pues a éste lo querían, y entregó a Jesús como ellos pedían.


18.    ¿Por qué es condenado Jesús y no Barrabás?

Jesús es acusado de rebelión, pero el rebelde es Israel.  La condenación de Jesús como un criminal culpable de rebelión tiene un paralelismo sorprendente con la condenación de Israel que nos presenta el Profeta Isaías:  “¡Cielos y tierra, oigan! Escuchen la queja de Yavé: «Crié hijos hasta hacerlos hombres, pero se rebelaron contra Mí”. (Is 1, 2)

Lo que sucede es que la acusación de rebeldía que Isaías hace a Israel y los castigos muy dolorosos que esa rebeldía conllevaba, no son inflingidos a la nación de Israel, sino a Jesús, el Siervo Sufriente de Yavé que Isaías había anunciado.

La tergiversación sigue siendo clara:  Jesús es inocente de insurrección y Barrabás es culpable y había sido encarcelado por algunos disturbios y un asesinato en la ciudad. (Lc 23, 19).

Lo de Barrabás va mucho más allá que un hombre por otro.  Barrabás representa la revolución violenta.  Barrabás personifica la creencia que tenían de que el reino vendría a sacudirse violentamente a los Romanos. 

Jesús personifica y ofrece una doctrina totalmente distinta.  Su camino es de perdón y de paz.  El Reino vendrá no derrotando al César, sino derrotando a Satanás.

Al rechazar a Jesús, han rechazado el camino de la paz.  Y al escoger a Barrabás han abrazado el camino de la revolución violenta.  Y violencia tendrán:  menos de 40 años después, en el año 70 dC Jerusalén es totalmente destruida.

Al soltar a Barrabás se voltean los papeles:  se libera al culpable y se crucifica al inocente.

Pero Jesús no toma el puesto de Barrabás solamente.  Jesús toma el puesto de todo Israel.

Curiosamente Barrabás significa “hijo del padre”.  Israel es hijo del Padre:  «Crié hijos hasta hacerlos hombres, pero se rebelaron contra Mí” (Is 1, 2).  Barrabás representa la rebelión de todos los hijos de Dios y no sólo de Israel.  Pero en este momento Israel ha realizado el acto definitivo de rebelión contra Dios Padre al rechazar y condenar a Jesús. 

Isaías luego nos habla del nuevo Cordero Pascual, el Siervo Sufriente de Yavé:  Fue maltratado y él se humilló y no dijo nada, fue llevado cual cordero al matadero, como una oveja que permanece muda cuando la esquilan.  (Is 53, 7)

Así que, como los corderos expiatorios del Antiguo Testamento, Jesús, el inocente, toma sobre Sí los pecados de Israel.  El es herido para que Israel sea curado.  Y El muere para que Israel viva. 


19.    Pero … ¿por qué debe morir Jesús para que Israel viva?

La respuesta bíblica es la Alianza.  Israel y Yavé habían celebrado una alianza solemne.  Y las alianzas, como el Matrimonio por ejemplo, son permanentes, de por vida.

Así que, Israel no podía retractarse de las promesas que había jurado como parte de la Alianza.  La Alianza contemplaba que Israel tenía que ser exilada y destruida por su infidelidad, a menos que una de las partes muriera. (ver Dt 28, 15-68)

Dt 28:
       45.    Todas estas maldiciones caerán sobre ti, te perseguirán y oprimirán hasta que hayas sido eliminado, porque no escuchaste la voz de Yavé, tu Dios, ni guardaste sus mandamientos ni las normas que te ordenó.
      
47.    Por no haber servido con gozo y alegría de corazón a Yavé, tu Dios, cuando nada te faltaba,
      
48.    servirás con hambre, sed, falta de ropa y toda clase de miseria a los enemigos que Yavé enviará contra ti. Ellos pondrán sobre tu cuello un yugo de hierro hasta que te destruyan del todo.

Con respecto a las consecuencias de la ruptura de la Alianza:  La muerte de Israel no resolvería el problema, pues todo se acabaría. Y Dios no podía morir.  O … tal vez sí???   Y eso es exactamente lo que hace Dios a través de su Hijo Único, Jesús.  Dios se hace ser humano en Jesús para tomar sobre Sí todas las maldiciones de la Alianza.  Las maldiciones de la Antigua Alianza las acaba Jesús en la Cruz.

Es lo que nos quiere decir San Pablo:  Ustedes estaban muertos por sus pecados, … pero Dios los hizo revivir junto a Cristo: ¡nos perdonó todas nuestras faltas! Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos mandamientos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió. (Col 2, 13-14).  Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición de la Ley, al hacerse maldición por nosotros, como dice la Escritura: Maldito todo el que está colgado de un madero. (Gal 3, 13)


20.    ¿Y qué sucede con los que no pertenecían a Israel?

No sólo Israel estaba sometida a las maldiciones.  El resto de las naciones también estaban con este problema debido a Adán, que es el padre de todos los vivientes.

Pero, además, hay coincidencias significativas entre Adán y Jesús:   Adán fue probado en el Jardín del Edén y Jesús en el Jardín de Getsemaní.  Allí Jesús ora con tal intensidad que su sudor se convirtió como gotas de sangre que caían hasta el suelo.(Lc 22, 44b).

Una de las maldiciones del Pecado Original era ésta:  Con el sudor de tu frente comerás tu pan hasta que vuelvas a la tierra (Gn 3, 19).  Lucas reseña cómo caía el sudor de Jesús sobre la tierra.

Adán había sido desterrado del Paraíso y del Árbol de la Vida, que le daba inmortalidad. Pero ahora Jesús al morir en la Cruz nos abre las puertas del Paraíso eterno y nos da su alimento para la Vida Eterna que es su Cuerpo y su Sangre.

El demonio venció por el Árbol del Bien y del Mal, al tentar a Adán y Eva, pero va a ser vencido por el Árbol de la Cruz.  Con el primer árbol comenzó el pecado; con el segundo árbol va a realizarse la Redención.

Jesús va a vencer y nos va a salvar a todos, mediante un precio altísimo:  su propia vida.


21.    ¿Qué ordena Pilato para tratar de evitar la Crucifixión?

Entonces Pilato tomó a Jesús y ordenó que fuera azotado. (Jn 19, 1)

Látigos o flagelosInstrumentos flagelación
Instrumentos usados en las flagelaciones

Pilato ordena para Jesús la flagelación.   El “flagelo” era una vara que tenía en la punta unas correas de cuero que terminaban con cadenillas de metal, bolas de plomo o garfios pequeños.  La flagelación se hacía en público y debió tener lugar en el patio del Pretorio.

Esto sucede entre las 9 y 10 de la mañana.  Y Jesús sufrió este castigo especialmente para satisfacer por nuestros pecados contra la castidad y la pureza.


22.    ¿Qué otra cosa le hacen a Jesús?

Mt 27:
       27.    Los soldados romanos llevaron a Jesús al patio del palacio y reunieron a toda la tropa en torno a El.
       28.    Le quitaron sus vestidos y le pusieron una capa de soldado de color rojo.  
       29.    Después le colocaron en la cabeza una corona que habían trenzado con espinos y en la mano derecha le pusieron una caña. Doblaban la rodilla ante Jesús y se burlaban de El, diciendo: «¡Viva el rey de los judíos!»  
       30.    Le escupían en la cara, y con la caña le golpeaban en la cabeza.

Pilato no había ordenado esta burla que hacían los soldados porque oyeron que el condenado se había querido hacer pasar por rey.

La coronación de espinas sucede más o menos entre 10 y 10:30 am.  La llevó en su cabeza también en la cruz y tuvo este castigo para satisfacer por nuestros pecados de orgullo y sus derivados.  


23.    ¿Por qué Pilato finalmente cede ante la presión de los judíos?

        
Jn 19:
       12.    Pilato todavía buscaba la manera de dejarlo en libertad. Pero los judíos gritaban: «Si lo dejas en libertad, no eres amigo del César; el que se proclama rey se rebela contra el César.»
       13.    Al oír Pilato estas palabras, hizo salir a Jesús al lugar llamado el Enlosado, en hebreo Gábbata, y lo hizo sentar en la sede del tribunal.
       14.    Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Pilato dijo a los judíos: «Aquí tienen a su rey.»
       15.    Ellos gritaron: «¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícalo!» Pilato replicó: «¿He de crucificar a su Rey?» Los jefes de los sacerdotes contestaron: «No tenemos más rey que el César.»
       16.    Entonces Pilato les entregó a Jesús y para que fuera puesto en cruz.

Ecce-homo
Ecce-homo


24.    ¿Qué significado tenía que los Jefes de los Sacerdotes dijeran «No tenemos más rey que el César.»?

Los Fariseos detestaban el yugo romano y al Emperador, pero su odio a Jesús era mucho mayor.  El decir «No tenemos más rey que el César.», significaba que no aceptaban al Mesías como rey.

Los representantes del Pueblo escogido de Dios, solemnemente renunciaron a su Mesías, repudiaron al “Hijo de David” y rechazaron a Jesucristo, al declarar que el César, rey romano pagano, era su señor, su rey.

Mt 27:
      23.    Pilato insistió: «¿Qué ha hecho de malo?» Pero ellos gritaban cada vez con más fuerza: «¡Que sea crucificado!»
      24.    Al darse cuenta Pilato de que no conseguía nada, sino que más bien aumentaba el alboroto, pidió agua y se lavó las manos delante del pueblo. Y les dijo: «Ustedes responderán por su sangre, yo no tengo la culpa.»
      25.    Y todo el pueblo contestó: «¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»

El pueblo quiso decir:  nosotros tomaremos toda la responsabilidad.  Nosotros y nuestros hijos cargaremos la culpa y el castigo si se derrama sangre inocente.

En el año 70 dC el juicio de Dios vino sobre ellos y sus hijos.  El César al que declararon como su rey, rechazando al Mesías, envió su ejército contra Jerusalén.  Muchos de los que pidieron la Crucifixión de Jesús estaban vivos para el momento del asedio y sufrieron los horrores sangrientos que sucedieron en esa invasión.  Miles de judíos murieron crucificados, un millón murió por la espada, otros por enfermedad y hambre.  Unos 92.000 fueron vendidos como esclavos a precio nominal:  30 por una  sola moneda de plata.  Y los pocos que quedaron se esparcieron por la faz de la tierra.

La condena a muerte debe haber sucedido como a las 11 am.

Pareciera que los esfuerzos de Pilato para salvar a Jesús no hayan sido fruto de su idea de justicia, sino más bien por miedo.  Termina Pilato por sucumbir ante el miedo, cuando los jefes de los sacerdote lo ponen en el dilema  de traicionar la justicia o enemistarse con el César.  Pilato terminó siendo depuesto por el César y desterrado a Viena, donde murió suicidándose. 

ORACION

Señor Jesús, que en el
Santo Sacrificio de la Misa

te haces presente en tu
Pasión, Muerte y Resurrección,
te pedimos nos concedas apreciar y aprovechar de tal modo
el Sacramento de tu Cuerpo y
de tu Sangre,

que vayamos recibiendo día a día las gracias de Redención
que Tú nos ganaste con tu Crucifixión y
que Tú quieres darnos muy especialmente
al recibirte en la Eucaristía.

Dame deseo de recibirte, Señor,
Tú que quieres darte a nosotros en la Sagrada Comunión,
para ser el alimento de nuestra vida espiritual.

Dame deseo de Vida Eterna, Señor,
deseos de seguirte al Cielo que nos has prometido.

Sabemos, porque lo dijiste en
la Ultima Cena,

que me tienes preparado un lugar
allá en el Cielo.

No quiero dejarlo vacío, Señor.
Por eso, te pido tu ayuda para hacer todo lo necesario
 para que mi alma pueda alcanzar la salvación eterna.

También nos has prometido resucitar,
en cuerpo y alma gloriosos como Tú resucitaste.
Y sabemos que será una resurrección de Vida Eterna
siempre que cumplamos aquí tu Voluntad.

Gracias por tu Pasión, Muerte y Resurrección, Señor,
gracias por mi salvación,
y gracias por la esperanza que me das
 al prometerme resucitar como Tú.

Amén.




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